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En el último lustro, por ROE (del primer trimestre) estuvo en el segundo puesto entre las entidades financieras del ByMA, lo que vuelve a repetir ahora superada únicamente por el B. Francés. La contracara es que ésto no fue porque descollara con lo que gana, sino porque ha sido la que menos -aunque encima del B. Hipotecario- incrementó su patrimonio: 178% frente a una inflación Congreso de 221%, 90% frente al dólar o 53% ante el real (así no son los mismos los resultados para un inversor local, uno internacional o uno brasileño como es su controlante con 59% del capital). Tal vez más que a lo operativo esto se vincule a la dilatada decisión del cambio de control o de una ampliación de su capital. En abril último el Itau (brasileño; unas semanas atrás desistió su oferta), el BBVA (español) y el Macro (argentino, en junio amplio su capital en u$s670 millones) presentaron las mayores ofertas al Banco do Brasil -todas debajo del valor de mercado pero encima de los u$s1.350 millones-, que a mediados del mes pasado pospuso la decisión de venta ante la falta de quórum ("curiosamente" apenas se presentó el 18,5% del capital) para decidir la venta del 4,99% del capital flotante. Pasando a su primer trimestral de este año la vemos con una merma de 7% en los ingresos financieros que compensa en parte con el 1% en la baja de los costos, quedando con un margen de intermediación de $2,21 millones, 19% más que doce meses antes, pero debajo del 33% de incremento en los precios locales. Si bien aumenta 42% el saldo por servicios, la disparada de incobrables y la suba de los gastos administrativos la dejan con un resultado por intermediación de $1.274 millones, un más acotado 14% más que antes. Con "diversos" aportando 39% menos y el fisco aumentando su tajada a 43% queda finalmente con un neto de $759.289.000, ésto es 1% más que en marzo de 2016.
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