20 de mayo 2015 - 00:00

Berro, una alternativa en espacios reducidos

La horticultura brinda la posibilidad de realizar el cultivo del berro en condiciones controladas optimizando los rendimientos a través de la dosificación de cada uno de los factores productivos.
La horticultura brinda la posibilidad de realizar el cultivo del berro en condiciones controladas optimizando los rendimientos a través de la dosificación de cada uno de los factores productivos.
 Teniendo en cuenta el rango climático de la Argentina es que se presentan incontables alternativas productivas con ventajas comparativas y de rápido acceso a los mercados. No obstante, el crecimiento de los commodities llevó a una agriculturización en términos de paquetes tecnológicos que fomenta y requiere de economías de escala para lograr diferenciales en la reducción de costos, desplazando parcial o totalmente a otras actividades que podrían llevarse a cabo en el promedio.

El desarrollo genético a través de los Organismos Genéticamente Modificados

(OGM) aumentó la penetración de estos cultivos en zonas de características frágiles, obligando al uso de fertilizantes y agroquímicos para el manejo tecnológico de las variedades. Si se suma la actividad humana y su efecto negativo en la contaminación de arroyos y zonas inundables, se observa cómo año tras año se va limitando la producción de cultivos acuáticos y semi-acuáticos, como es el caso del berro en sus variedades "Nasturtium officinale" y "Lepidium sativum". Solamente a través de la horticultura se compensa y desarrollan alternativas que permitan mitigar esos desplazamientos manteniendo la biodiversidad.

Mientras el Nasturtium officinale tiene origen en pantanos y arroyos de agua clara de Europa y Asia central, y su uso está identificado desde la edad antigua, fue Carlomagno en su libro "Capitulare de villis vel curtis imperii" quien obligó a destinar tierras para su cultivo como planta medicinal, debido a las significativas cantidades de hierro, omega 3, calcio, yodo y ácido fólico que provee. Asimismo el cirujano militar inglés John Woodall (1570-1643) lo sugirió como un remedio para el escorbuto.

Paralelamente la variedad Lepidium Sativum, también conocida como mastuerzo lepidio, o con el nombre de berro hortelano o de jardín, es originaria de Egipto y Asia central donde se lo utilizaba en jarabes caseros y farmacéuticos para tratar problemas respiratorios como el catarro, asma, y hasta bronquitis, junto con el ajo.

La horticultura brinda la chance de realizar el cultivo en condiciones controladas optimizando los rendimientos a través de la dosificación de cada uno de los factores productivos.

Considerando que el método natural era recolectar lo sembrado en zonas inundables semiestancadas con agua limpia, como arroyos tranquilos y pantanos, es que se imitan esas condiciones utilizando distintos métodos. Ejemplo de esto son las experiencias en cultivos sin suelos a través de la hidroponía: allí las raíces quedan sostenidas en un complejo acuoso donde todos los nutrientes son administrados sistemáticamente, así como también la provisión y reciclado de agua. La tecnología aplicada permite obtener rindes similares y superiores al método tradicional aumentando los factores de sanidad del cultivo, calidad nutricional, vigor de las plantas y frescura, entre otros beneficios.

Controlar también el ambiente en términos de temperatura, humedad del aire, luminosidad y fotoperíodo permite obtener el máximo de cada planta y centímetro cuadrado destinado al cultivo. La mano de obra intensiva y calificada son claves para la práctica apropiada de las labores culturales, reemplazando con capacitación suficiente y estrategia de manejo, al trabajo netamente físico. Se sugiere visitar cultivos de estas características debido a que son un cambio de paradigma respecto de cómo obtener alimentos nutritivos y sanos, sin que el factor espacio y tierra sean elementos limitantes.

Además la horticultura permite llevar a cabo este cultivo bajo invernáculo en ambientes menos tecnificados, con resultados positivos en términos de rindes y calidades, siendo el riego por aspersión la técnica de manejo del agua más eficiente en cultivos implantados no acuáticos. Este método requiere de fertilización y armado previo de la cama de siembra con características y disponibilidad de

nutrientes rápidamente solubles para el correcto desarrollo del cultivo. El abonado con estiércol bovino se estima en 5 kilos por metro cuadrado mientras que con cama de pollo se reduce a 2 kilos, teniendo en cuenta que la última fertilización antes de la cosecha no puede ser inferior a 10 días para evitar contaminación de la plantación.

(*) Lic. en Economía y Administración Agraria - Consultor en Agronegocios & Management

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