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Botton: entretenida filosofía de bolsillo

En los años 90 surgió en Europa la moda de los «nuevos filósofos», algunos regresaban a las conferencias didácticas para público general, otros «pensadores» se dedicaban a reunir gente en cafés con los que abrían un diálogo que se pretendía socrático y mostrar que la vida se mejoraba con la filosofía y que era conveniente «Más Platón y menos prozac» (según Lou Marinoff). Un caso distinto fue el de Alain de Botton, que luego de fracasar intentando una novela filosófica sobre el ascenso y caída del amor, decidió pasar a la televisión (en la Argentina por ese tiempo el filósofo Luis Jalfen desplegaba algo semejante, y hoy lo hace José Pablo Feinmann en el canal «Encuentro»).
El suizo Alain de Button, hijo de un poderoso financista, creó «Seneca producciones» donde realizó entre otros films y programas, la serie de programas «Una guía para la felicidad» basados en su best seller «Consolaciones de la filosofía», que acaba de regresar a las librerías en el formato que más le conviene: el de pocket, el de lectura de bolsillo. Fácil de leer, lleno de fotos, postales, imágenes, ameno, divertido por instantes y cautamente erudito siempre, con un toque de autoayuda que se cuida de no descender a los niveles más bajos de la tontería, «Consolaciones de la filosofía» le dio fama a Botton de ser quien con más seriedad popularizaba la filosofía y la unía a la vida cotidiana de la gente común.
En este libro Botton, que tiene un master de filosofía del Kings College de Londres, y un doctorado en Filosofía francesa de la Universidad de Harvard, elige «seis pensadores fundamentales» para mostrar cómo su enseñanzas ayudan a vivir con sabiduría. Sócrates enseña a preferir el pensamiento propio a la popularidad, a estar agradando a los otros. Epicuro da nuevas ideas sobre la falta de dinero. Séneca muestra cómo enfrentar las frustraciones. Montaigne indica cómo consolarse de la ineptitud sexual, cultural, intelectual, la que lleva a absurdas actitudes abusivas y discriminatorias. Schopenahuer muestra cómo convertir las lágrimas en conocimiento. Nietzsche, cómo enfrentar las dificultades y escapar de los mandatos de los pensadores necios.
Botton puede ir de su adicción por el Nesquik a atractivas lecturas sobre los cuadros que intentaron reflejar la muerte de Sócrates, puede pasar de una recomendación pomposa y hasta pueril a interesantes ideas sobre la envidia, la amistad, el deseo, la inadecuación, o dar un contundente párrafo señalando que el superhombre nietszcheano nada tenía que ver con «esa gansa nazi antisemita vengativa» de su hermana Elizabeth. El año pasado el emprendedor Alain de Botton, continuando con su proyecto divulgador, estableció en Londres una Escuela de Vida.
M.S.


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