Las lógicas provinciales suelen no tener relación con la lógica nacional. Actores, coyunturas y estrategias propias, locales; si bien hay analogías que pueden forzarse en mayor o menor medida. Así, mientras los indicadores macroeconómicos no son alentadores para el Gobierno nacional, de todos modos en Cambiemos se ilusionan con dar un salto en algunas elecciones provinciales y sumar nuevas gobernaciones. El escenario de mínima: mantener el poder en los distritos que hoy administra: CABA, Buenos Aires, Mendoza, Jujuy y Corrientes (en este último no se elige este año gobernador). El de máxima: conquistar otras cinco provincias.
Cambiemos se ilusiona con la conquista de cinco gobernaciones
Aspira a arrebatarle a la oposición el poder territorial. Entre utopías y posibilidades, asoma la necesidad de amalgamar convivencia con socios.

Escenarios de tercios, división del PJ, coyunturas particulares, alianzas más amplias que las nacionales en algunos casos alimentan esas interpretaciones. Tanto desde la Casa Rosada como desde cuarteles del PRO creen que, pese al contexto de crisis, es posible acercarse a la meta de pintar de amarillo casi medio país. El mayor optimismo está en Santa Cruz, San Luis, La Rioja y Santa Fe. En menor medida, Chubut. Y donde parece difícil pero posible es en Entre Ríos, Tucumán y Salta. Y cerca del macrismo hay versiones encontradas sobre Chaco y La Pampa. Para algunos no hay posibilidades, otros guardan una luz de esperanza.
Hay consenso de que la alianza que lidera Mauricio Macri no tiene nada que hacer en Tierra del Fuego, Río Negro, San Juan, Misiones, Catamarca, Formosa y Córdoba, aunque en la última no se haya presentado como Cambiemos.
Tercios
“Si bien los candidatos tienen autonomía, estamos tratando de explicar a radicales que encabezan la fórmula que Macri mide mejor que ellos, que es un error despegarse”. Desde despachos nacionales con injerencia en las provincias dicen respuestas calcadas. Y aplica, principalmente, a los distritos donde hay tres fuerzas con posibilidades. Ahí es donde Cambiemos cree que puede dar el golpe.
En Santa Fe, por caso, se intuye otra compulsa voto a voto como en 2015 entre el oficialismo del Frente Progresista que candidatea a Antonio Bonfatti, el PJ que tendrá internas entre Omar Perotti y María Eugenia Bielsa, y Cambiemos, con el radical José Corral a la cabeza. Saben cerca de Macri que en estos casos el oficialismo local tiene un plus, pero igual se ven “muy competitivos”.
En otros casos la posibilidad de tercios se da por la desunión del PJ. Los casos más emblemáticos: San Luis con los hermanos Rodríguez Saá enfrentándose en generales; Tucumán, con batalla similar entre el gobernador Juan Manzur y su antecesor José Alperovich; y en menor medida La Rioja, donde caída la candidatura de Sergio Casas tras el fallo de la Corte, el mapa quedó brumoso, inclusive sin fecha, pero se sabe que habrá un postulante del oficialismo y que el exgobernador Luis Beder Herrera se presentará por fuera del PJ. Chubut tiene condimentos propios.
Para la pelea puntana, la ilusión en despachos nacionales radica en una fórmula con nombres instalados, como el exmandatario Claudio Poggi (exaliado de los Rodríguez Saá) acompañado por el intendente capitalino Enrique Ponce. Poggi ya venció a los hermanos en 2017 en las PASO y le dieron vuelta la elección en las generales. Ahora, la dispersión de Alberto y Adolfo podrá jugarle a su favor.
Tucumán parece un escenario algo más adverso para Cambiemos, ya que la impronta PJ de la provincia parece difícil de perforar. Pero la senadora nacional Silvia Elías de Pérez puede también capitalizar el cruce Manzur vs Alperovich.
En Chubut, el diputado radical Gustavo Menna viene corriendo desde atrás al gobernador Mariano Arcioni y al PJ, que tendrá internas entre Carlos Linares (intendente de Comodoro Rivadavia), el exvicegobernador Gustavo Mac Karthy y Omar Burgoa (a priori actor de reparto). Allí, la división del PJ tiene otras raíces, ya que el ala que respondía al fallecido Mario Das Neves se abroqueló en el partido oficialista Chubut Somos Todos. En la Casa Rosada creen de todos modos que Menna cometió un error al despegarse de Macri. Allí, intuyen, la estrategia debería ser apropiarse del 30% de intención de voto del presidente y sumar otros porotos adicionales.
En Chaco parece haber pocas chances para Carim Peche. Sólo podría abrirse una leve luz si el PJ se parte entre el gobernador Domingo Peppo y el sector K que comanda su antecesor, Jorge Capitanich. El radical pampeano Daniel Kroneberger también tiene las de perder contra el justicialista Sergio Ziliotto, ungido por el gobernador Carlos Verna para continuar su proyecto.
Escurridizos
“Si Alberto Paredes Urquiza (intendente de la capital riojana) cierra con nosotros, podemos ganar”, dicen en Cambiemos. Allí, el candidato a gobernador será Julio Martínez, senador nacional que venció en 2017 a Carlos Menem en las legislativas nacionales. Y Paredes Urquiza, peronista, amaga entre mantenerse en el PJ o unirse al frente electoral amarillo. Con el intendente adentro, las chances de victoria crecen. De todos modos, tras el fallo de la corte, en La Rioja se trata de barajar y dar de nuevo.
También zigzagueante es el intendente de Salta, Gustavo Sáenz. Pasó por el PJ y por el Frente Renovador. Ahora podría integrar Cambiemos. Al igual que Paredes Urquiza, desconcierta a propios y extraños. A peronistas y macristas. Si juega para el Gobierno nacional, la alianza UCR-PRO quedará mejor perfilada. Alfredo Olmedo parece estar más firme para la pelea provincial desde las orillas del PRO. Por el PJ, ya sin el gobernador Juan Manuel Urtubey en la cancha provincial, no hay candidato definido. Y, con el sistema de votación actual, no habrá arrastre: a Urtubey presidente lo votarían en boleta papel. Al gobernador que bendiga, en boleta electrónica. El oficialismo salteño buscará unificar sistemas para que la potencial candidatura del gobernador derrame hacia abajo.
Particulares
En Santa Cruz es tal vez donde más optimismo tiene Cambiemos. Principalmente por el desgaste del kirchnerismo, ahora representado por la gobernadora Alicia Kirchner. Eduardo Costa, radical de vínculos tensos con Cambiemos, se anota para la pelea, en la que no se sabe si el PJ volverá a implementar la Ley de Lemas que le permitió a la hermana del expresidente ser gobernadora en 2015 pese a no ser la candidata más votada.
Entre Ríos también es un caso atípico. Allí el peronismo va unido tras la reelección de Gustavo Bordet. El candidato que tendrá apoyo de la Casa Rosada, Atilio Benedetti, cuenta con una ventaja: Entre Ríos es una de las provincias donde mejor mide Macri. Si bien observan que será “difícil” ganar allí, no descartan un batacazo.
De los distritos donde Cambiemos es oficialismo, el mayor temor pasa por Buenos Aires. La unificación de fechas con la nacional podrá condicionar las posibilidades de María Eugenia Vidal.
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