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Al comentar sus seis meses, nos preguntábamos desde el título "¿el mejor semestre en su historia? Tres meses más tarde el planteo parece casi el mismo. El problema para contestar que sí o no, está en la cuestión sobre ¿cuál es "su historia"?
El actual contable es el primero que no incluye los negocios de CRESCA SA, por lo que resulta obvio que tras la escisión de activos se trata de una empresa "más chica" que antes. Pero esto no es evidente en el balance que gracias a ciertos cambios en la práctica contable -justo es reconocer que facilitan las tareas de interpretación- la presenta con un patrimonio nonamestral de u$s41 millones (en dólares libres a fin de septiembre), el mayor desde el año 2001 y 12 por ciento superior al de 2017. Cuando revisamos su faz productiva, la vemos con 4.846 cabezas de ganado (24% más que doce meses antes) y 6.871 hectáreas presupuestadas (1 más que en 2017), lo que es -como resulta esperable- sensiblemente menos que las 5.988 cabezas a septiembre de 2016 y las 13.972 hectáreas presupuestas entonces (hasta 2011 la sociedad insistía con informar los datos sobre energía consumida, hablando poco y nada de su quehacer agropecuario).
Con esto se anota un operativo de u$s1,5 millón, 29 por ciento mayor al de 2017 (y el mayor y tercero ganador desde 1995), un neto de u$s11 millones (fueron $459.552.191, más de 30 veces los $15 millones de 2017) el segundo mayor desde al menos 1995 (en 2012 fueron casi u$s16 millones) y un integral de u$s44,5 millones, el mayor desde al menos 1995.
Cuando revisamos la fuente de estos resultados, tres líneas se destacan: Venta de Bienes, $173 millones o 101 por ciento más que antes, Ingresos de Producción, $155 millones o 83 por ciento más que antes y la Reclasificación de Negocios en el Exterior, $314 millones ($0 en 2017). Las conclusiones e implicancias son del lector.
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