Castro y Obama celebraron en la sede de la ONU su segunda reunión desde el anuncio, hace nueve meses, de un proceso de normalización de las relaciones bilaterales y la primera desde la reapertura de las embajadas en Washington y La Habana en julio pasado. En la misma, el mandatario norteamericano pidió, a su vez, más reformas y respecto de los derechos humanos en la isla comunista.
La lectura que hicieron los dos Gobiernos al término del encuentro fue muy distinta, reflejo de las grandes diferencias que todavía persisten entre ambos.
"No habrá normalización con bloqueo y no habrá progreso sustancial en el proceso de normalización sin cambios sustanciales en la aplicación del bloqueo", advirtió en una conferencia de prensa el canciller cubano, Bruno Rodríguez.
Según Rodríguez, hasta ahora las acciones de Obama en ese tema, que data de más de medio siglo, "no tocan ningún hecho significativo de la aplicación del bloqueo contra Cuba" y su alcance y profundidad han sido "limitadísimas".
"El bloqueo impuesto a Cuba persiste en su totalidad, está en completa aplicación, no ha sido en absoluto modificado", insistió el canciller, quien recordó, además, que para la isla la devolución de los territorios donde se encuentra la base estadounidense de Guantánamo es un "elemento de alta prioridad".
Ayer, los legisladores estadounidenses presentaron el proyecto de ley de defensa 2016 con el cual prorrogarán por un año la prohibición de trasladar a detenidos en la prisión, debido a que Obama no presentó al Congreso un nuevo plan para el cierre de la cárcel. El texto será aprobado en las próximas semanas.
El propio Rodríguez explicó la urgencia de su Gobierno: "Yo siento que hay una oportunidad de avanzar significativamente en el proceso de normalización de relaciones bilaterales en el período del presidente Obama. Debemos aprovechar el tiempo", dijo. En noviembre del año que viene habrá elecciones en Estados Unidos y Obama dejará su cargo en enero de 2017.
Por su parte, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que explicó que Obama dijo a Castro que las "reformas continuas" en Cuba "aumentarían el impacto" de los cambios adoptados por su Gobierno para relajar el embargo hacia la isla, cuya eliminación completa depende del Congreso estadounidense, hoy de mayoría republicana.
En ese sentido, pese a la insatisfacción cubana, Obama destacó ante Castro los recientes "cambios normativos" anunciados por su Gobierno y que "permitirán a más estadounidenses viajar y hacer negocios" en la isla, además de "ayudar a mejorar las vidas" de sus habitantes.
La semana pasada entraron en vigor nuevas normas adoptadas por el Gobierno de EE.UU. que amplían a sus ciudadanos las facilidades para viajar, hacer negocios, enviar remesas y prestar servicios de telecomunicaciones en Cuba, aunque el turismo sigue prohibido.
Además, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, comentó que Obama "reafirmó ante Castro su "compromiso" de lograr que el Gobierno cubano "haga un mejor trabajo" en la protección de los derechos humanos de sus ciudadanos.
El lunes los dos mandatarios intervinieron ante la Asamblea General de Naciones Unidas y ambos hablaron del acercamiento bilateral y del embargo económico impuesto a Cuba por EE.UU. hace más de medio siglo.
Como cada año desde hace más de dos décadas, Cuba impulsa en la Asamblea General de la ONU una resolución para pedir el fin de lo que denuncia como un costoso bloqueo, un texto que habitualmente obtiene un respaldo mayoritario y siempre el voto en contra de EE.UU. Washington adelantó esta semana que todavía no tomó una decisión sobre cómo votará en octubre ese documento, lo que alimentó especulaciones acerca de que, por primera vez, podría optar por abstenerse.
Mientras, funcionarios de los dos países iniciaron el lunes los primeros contactos a puerta cerrada, en La Habana, para normalizar el servicio aéreo entre Cuba y EE.UU.
| Agencias EFE, DPA, ANSA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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