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Charlas de quincho
Los quinchos de hoy, forzosamente píos, se inician en un Tango 01 virtualmente despoblado de funcionarios, aunque los pocos que viajaron junto a Cristina de Kirchner a Asunción hicieron algunas reflexiones, que aquí recogemos (también le contamos al lector la historia de una foto histórica con Juan XXIII). En el derrotero quinchesco, seguimos a Daniel Scioli a su lugar-cábala, Mar del Plata, donde inició campaña entre coros (musicales, además de políticos), y a Julián Domínguez, cuyo desencartonamiento de campaña amenaza sus niveles de colesterol. Con el radicalismo estuvimos en la presentación de un libro de recuerdos alfonsinistas, donde se analizó la semiología de una frase macrista. Y también con el expresidente Menem, que celebró cumpleaños con aroma castrense. Veamos:
Daniel Scioli cumplió con la cábala de comenzar la campaña electoral en Mar del Plata. Justificó su presencia en una afición coral. Hizo, además, equilibrio entre candidatos a la intendencia, Gustavo Pulti y Carlos Cheppi.
En el viaje al Paraguay esta vez no hubo acompañante-candidatos como en la gira anterior a Río de Janeiro, salvo De Pedro (a diputado nacional por Buenos Aires) y Valdés (a merco diputado). Pudieron estar dos referenciados en Francisco como Daniel Scioli o Julián Domínguez; el primero tiene demasiada exhibición proselitista como candidato presidencial y se hubiera prestado a pullas de la oposición. El otro debió compensarse con la de su competidor a la gobernación bonaerense, Aníbal Fernández, que también pertenece a la línea pía del kirchnerismo, pero nunca el jefe de gabinete viaja con la Presidente en delegaciones al exterior. El otro ausente que debió tener butaca asegurada, porque siempre la acompaña, es Carlos Zannini, pero también es compañero de fórmula. Le vino bien el expediente de viajar el miércoles a Washington en donde vive su hija diplomática (asiste a Nilda Garré en la representación ante la OEA) que espera en esas horas darle un nieto al secretario presidencial.
Scioli no dejó pasar el simbolismo de las fechas: el viernes arrancó de forma oficial la campaña presidencial y cumplió con la cábala de comenzarla, como en anteriores elecciones, en Mar del Plata. Quiso estar allí el viernes, pero tenía un compromiso en Catamarca. Terminó esa cita proselitista y viajó la noche de ese día a la Feliz, donde lo esperaban en el hotel Provincial el intendente local y el empresario Florencio Aldrey Iglesias para una cena que fue el comienzo privado y cabalístico de su campaña presidencial. Parte de esa cábala fue su aparición, la mañana del sábado, en el Teatro Colón de Mar del Plata, para participar de un acto lateral, de contrafrente, pero que fue también parte de la cábala: un ensayo de una Orquesta Infanto Juvenil al que asistió como un perito en teoría y solfeo. "Creo en la cultura como un factor de inclusión", sorprendió Scioli a los coreutas que conduce el maestro Sotelo, que se preguntaron por tan eminente visita. "Mar del Plata tiene siempre un lugar en mi corazón", agregó para mentar la cábala. Esa cita le sirvió además para hacer equilibrio de campaña porque junto a Pulti apareció un competidor del intendente en las PASO para la intendencia local, el embajador en Venezuela Carlos Cheppi. Un servicio a la concordia entre tribus del oficialismo, lo mismo que hace entre Julián y Aníbal. Junto a ellos estaba también el delegado sciolista para la seguridad en esa ciudad, el secretario Rodolfo Manino Iriart. una especie de interventor que reporta directamente al gobernador y a Alejandro Granados. De ahí se fue Scioli a La Matanza en donde participó de la caravana de Julián Domínguez y Fernando Espinosa, el último compromiso de campaña del fin de semana, que dedicó exclusivamente al estudio, porque hoy debe rendir una de las últimas materias que debe en la UADE para recibirse de licenciado en marketing. Sólo quebró el estudio para bajar anoche a la cancha de La Ñata y jugar, por una nueva fecha del Futsal, contra el equipo de El Porvenir.
Esos (des)equilibrios de campaña son imprescindibles para el gobernador en su intención de abrir lo más posible el juego hacia los votantes independientes y evitar, de paso, quedar acorralado por alguna de las tribus en competencia. La resignación de Florencio Randazzo a encabezar una candidatura única en Buenos Aires arruinó la estrategia del oficialismo, que le hubiera mejorado la chance de una buena elección en primera vuelta. Enredó además la artesanía de la presentación de listas del kirchnerismo, cuyo apoderado en el distrito, Jorge Landau, se pasó el fin de semana repasando la confección de las 500 listas municipales que hoy serán objeto de una audiencia en la junta electoral provincial, donde los partidos se cruzarán reproches al diseño y al contenido de cada una de ellas. Esas 500 listas surgen del hecho de que en cada distrito compiten muchos por intendencias pero llevan duplicadas, por lo menos, las listas de otros cargos porque van colgadas de las boletas de gobernador de Domínguez y Fernández, un compromiso que ordenó Olivos para no confundir más al público de lo que ya está. En materia de costuritas de listas, hoy estallará en la justicia de Jujuy otra guerra mayor porque el peronismo impugnó ayer, cuando vencía el plazo, la lista a gobernador de Gerardo Morales, que aparece colgada de varios candidatos a presidente. Algunos decían que se colgó hasta de siete candidatos. Esa posibilidad está prohibida por la ley pero pesa un fallo de la Cámara Nacional Electoral en favor de la posibilidad de ir con varios presidenciables que lo autorizó en Entre Ríos en 2011 (el llamado fallo "Benedetti", que llegó cuando la elección ya había ocurrido pero que lo mismo tiene peso legal). Esa amenaza de los varios presidenciables en listas provinciales es lo que motivó que algunas provincias administradas por el peronismo desdoblasen las elecciones para despegarlas de las nacionales. Eso en Jujuy al final no ocurrió, pero será desde hoy motivo de una pelea legal que puede llegar a la Suprema Corte de la Nación.
Domínguez, que no contó con Scioli en toda la trayectoria de la caravana porque el gobernador venía de Mar del Plata y sus coros, cumplió esa mañana con todos los rituales del candidato, que va resolviendo minuciosamente según el guión de su jefe de campaña, "Pepe" Albistur, que busca levantar su conocimiento y desacartonar su perfil. Firmó autógrafos, besó niños, agarró -al estilo papal- cuanto mate le acercaron, y puso en riesgo su colesterol devorando pastelitos y tortas fritas. Zambullido en pueblo (diría Azorín), llegó a bajarse en una casa y bailó una chacarera, entre las bromas de Alberto Samid, bailarín casi profesional con pantalla top, quien había arribado junto a Scioli y Marquitos Di Palma, que se maneja en un colectivo de campaña que tiene el mismo nombre de la lancha fetiche del gobernador, "La gran Argentina".
Algunos radicales se dieron tiempo para celebrar la edición de un libro del exdiputado bonaerense Julio Ginzo que memora pequeñas anécdotas junto con Raúl Alfonsín, personaje con quien gran parte de los argentinos suele recordar haber compartido experiencias personales. Fue emotivo y simpático el encuentro en la sala de la librería Dunken, a la que llegaron, aparte de familiares y amigos de Ginzo, militantes radicales de varios pueblos, especialmente de la cuarta sección electoral y de Junín, la ciudad de la que es oriundo, además de algunos paladares negros que se sumaron desde la metrópoli, como Juan Manuel Casella y Ricardo Alfonsín, que fungieron de bastoneros del acto (ausente Luis Brandoni, prologuista del opúsculo, por ocupaciones artísticas en el interior); también José Bielicki, Luis Almar, Raúl Borras, Diego Barovero; el secretario general del Comité Provincia, Ricardo Sánchez, Raúl Ivancovich, Jorge Lerche, entre otros, quienes, además de disfrutar del acto y de la lectura de algunos párrafos que hizo el autor de su libro, dieron buena cuenta del bandejeo de saladitos y bocaditos regados de buen vino y champán, acostumbrados como están los herederos de Alem a degustar con estoicismo vernissages mucho más modestos. En los corros, los asistentes dieron rienda suelta a las especulaciones estratégicas sobre las PASO del 9 de agosto. Se dieron ánimo por el rol que consideran tiene el partido junto con el PRO para sostener el nivel de adhesiones de la liga PRO-UCR en el interior de la provincia. La fuerza que ellos hagan, especularon, va a producir un resultado que compensará la ventaja del peronismo en el conurbano, con lo cual esta elección se abre también como un enigma. Hicieron también presunciones sobre la elección del próximo domingo en la Capital, entre Larreta y Martín Lousteau. Allí se cumple la estrategia radical que afirmó que Macri, que nunca ganó en primera vuelta, siempre dominaba en la segunda, porque enfrente tenía al kirchnerismo de Filmus-Cabandié, dúo rechazado por la burguesía porteña. Si el balotaje es con un candidato que va al mismo electorado del PRO, la suerte del radicalismo puede mejorar. Se verá el domingo. La tensión de esos comicios surge, según alguno de los presentes, de que Macri no siguió el consejo que dice que un balotaje se gana con el discurso de la noche de la primera vuelta. La confianza en que ganaban en primera le impidió a Macri salir esa noche a decir, por ejemplo, que el peronismo quedaba afuera y que eso era el cambio que votaba el distrito. Recordaron que la suerte de Carlos Menem en 2003 se cifró en sus dichos de la noche del 27 de abril de ese año cuando dijo: "La segunda vuelta será un paso formal, nada más. Vamos a ganar rotundamente".
Hablando de Menem, merece una reseña la celebración de fuerte aroma castrense que tuvo su cumpleaños: quedó una sin reseñar, que fue el cumpleaños 85, que era el 2 de julio, pero que adelantó unos días para irse a festejar con la familia. El martes 30 recibió en su chalet de la calle Echeverría en Núñez, o Belgrano Chico, como le llaman los inmobiliarios, a un grupo de militares retirados que fueron sus edecanes. Atentos a que el expresidente vive solo, acudieron con la vianda, un magnífico cordero estofado y una descomunal picada. Del mundo civil sólo estaba Ramón Hernández, eterno secretario; los demás tenían estado militar, aunque en retiro: Jorge Igounet y Gustavo Gorriz (Ejército), Antonio Torres, Gabriel Urchipia y Carlos Mazzoni (Marina) y Jorge Testa y Sergio Sampietro, dos aeronáuticos que fueron además pilotos del Tango 01. Hubo más nostalgia que profecías, pero llegaron a preguntar si viajaría a La Rioja a votar: "No, yo a esta edad ya no voto", se rió Menem.
Otros candidatos se entregaron a la beneficencia, como Mauricio Macri, quien hizo doblete. Primero estuvo en la cena de la fundación Zaldívar -el martes, en el hotel Alvear- y después en la de la Fundación Haciendo Ruido, que maneja un sacerdote que quiere emular al sobrino del papa Bergoglio, que tiene una ONG que se quedó con el lema "Hagamos lío" que consagró el Sumo Pontífice en Río de Janeiro. El jefe porteño apareció en el Faena Arts, como en todos los actos, junto con Juliana Awada y la plana mayor del PRO, entre ellos, Horacio Rodríguez Larreta, Esteban Bullrich, Guillermo Montenegro, Carolina Stanley, Diego Santilli, Patricio Di Stefano y Federico Salvai. La convocatoria la hizo el sacerdote Juan Gabriel Arias, a quien también se le atribuye una estrecha relación con el papa Francisco y que tiene en su currículum antecedentes como haber sido miembro de la comisión directiva de Racing, capellán del Colegio Esquiú y haber estado destinado tres años en Mozambique. Con esos títulos logró que un lote de empresarios pusiera allí una moneda: Jorge y Georgie Neuss. Federico Álvarez Castillo, Carlos De Narváez, Nicolás y Toto Caputo, Julián Álvarez Echagüe, Luis María Ribaya, director de Banco Galicia; Gastón Corral, director de HSBC; Marcelo Figueiras, Juan y Enrique Brouchou, Alejandro Dodero, Gerardo Werthein y Tato Lanusse, entre otros. Con esas presencias se recaudaron 3 millones de pesos entre los livings y el remate de distintas oportunidades, como correr una carrera de autos de copiloto, clínicas de tenis con jugadores argentinos reconocidos internacionalmente, dos horas para jugar un 11 contra 11 en las canchas de River y de Boca, camisetas y pelotas firmadas por los jugadores de River y de Boca. Esta recaudación se incrementó con una suma igual donada por el jugador argentino de fútbol Javier Mascherano. Un platal, aunque nunca como lo que juntan en estos días las reuniones de recaudación de campaña para los candidatos. Esta semana, por ejemplo, el comando de Scioli organiza en Costa Salguero una cena de recaudación que prevé el pago de 10 mil el cubierto vendido en paquetes de diez por mesa. Y hay también oportunidad de elevar la ayuda en posiciones premium.
Vamos a terminar con un chiste de la línea fuerte, de ésos que nos reclaman nuestros lectores.
Un viejo actor, que tuvo su momento de gloria, empezaba a olvidar sus líneas, con lo cual su carrera se vio amenazada. Poco a poco, los empresarios dejaron de contratarlo, y el actor se desesperaba por encontrar un papel con el cual reivindicarse. Después de varios años, y para su gran alegría, un director decidió volver a llamarlo. "Mira, el momento más importante es cuando te quedas solo en medio del escenario: llevarás una rosa entre los dedos índice y pulgar, la acercarás a tu nariz para olerla, y dirás: '¡Ah, el dulce aroma de mi amada!'. ¿Crees que podrás hacerlo?". El actor, exultante, responde que sí, que es imposible que olvide una frase tan simple. Sin embargo, antes del estreno, ensaya cientos de veces la frase. Cuando llega el momento, sale a escena, se para en medio del escenario, y con gran pasión dice: "¡Ah, el dulce aroma de mi amada!". Pero el teatro entero estalla en una carcajada. "¡Imbécil!", le grita después el director. "¿Qué hice de mal?", pregunta el actor. "No me olvidé de la línea". "Sí, pero te olvidaste de la rosa".



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