- ámbito
- Edición Impresa
“Ciencia, clave para la Argentina que viene”
En nuestra historia reciente, luego de una política consecuente de inclusión por parte del peronismo a partir de 1946 y continuada, en algunos aspectos, por el desarrollismo, llegamos a 1976 con un 4,2% de desempleo y un 3,8% de pobreza.
A partir del golpe militar del 76 se aplica la política económica de Martínez de Hoz. Con actualizaciones y cambios el plan priorizó el mercado global por sobre las personas, estimuló la especulación financiera desalentando producción y el trabajo, desfinanció políticas educativas y sociales y construyó un Estado disminuido y empobrecido. Llegamos así a 2002 con un 22,64% de desempleo y 55,3% de pobreza. ¿Es necesario explicar más?
Superar esta situación es un camino largo que requiere decisión y esfuerzo. Desde 2003 estamos en la tarea de resolver la desocupación y la pobreza. Hemos avanzado, pero falta mucho por resolver. Como dice el gobernador Daniel Scioli: "A una década de crecimiento debemos continuarla con una década de desarrollo sostenible".
Hoy debemos redefinir objetivos y políticas. Históricamente, sólo el peronismo ha sostenido la justicia social como eje de su accionar y desde allí debemos pensar los tiempos que vienen. El debate económico actual es: ¿cómo articular, en las decisiones de coyuntura, una política de largo plazo que permita generar mayor riqueza? y lograr, vía salarios y poder adquisitivo, una buena distribución de ella en toda la población. Nuestra estructura productiva actual está caracterizada por las limitaciones de un sector agropecuario competitivo a nivel mundial, que sólo incluye como actividad a un tercio de la población, pero no es formador de precios internacionales y depende de la demanda mundial. Y de industria y servicios no competitivos a nivel mundial, pero que dan empleo a dos tercios de la población.
Para sostener bajos niveles de desempleo y pobreza debemos protegerlos con un tipo de cambio favorable y alentarlos con medidas de protección de mercado. Esto se facilita cuando los precios internacionales del sector agropecuario producen una renta extraordinaria que el Estado capta vía retenciones y redistribuye con subsidios al transporte, energía, servicios sanitarios, educación y salud. Si logramos mejorar la competitividad del sector de industria y servicios, habrá más empresas, riqueza y empleo. ¿Cómo lograrlo? Primero, mejorando la infraestructura. Pero fundamentalmente facilitando el acceso al conocimiento científico-tecnológico de nuestros empresarios.
Eso es lo que estamos haciendo desde el Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia que dirige Cristian Breitenstein a través de la creación de Centros de Servicios Tecnológicos público-privados, para que el sistema pyme logre acceder al uso de equipos y tecnologías necesarios para ser más competitivo.
En definitiva, en la coyuntura no sólo se resuelven los problemas urgentes, sino que también se construye el país que se quiere. Daniel Scioli es el hombre de Estado que el país necesita para alcanzar objetivos de desarrollo sustentable.
(*) Subsecretario de Ciencia y Tecnología de la provincia de Buenos Aires.


Dejá tu comentario