7 de febrero 2011 - 00:00

Claves de una semana decisiva

 
  • ¿Qué hizo posible el diálogo de ayer sin que renuncie Hosni Mubarak, como exigían los referentes de la revuelta?

    El movimiento de jóvenes manifestantes se dejó posiblemente convencer por el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, que pedía rápidas negociaciones sobre las reformas a seguir. También el llamado «consejo de sabios», del que forman parte conocidas personalidades egipcias, había advertido del peligro de permitir que crezca el vacío de poder. Esos llamados alcanzaron también a la Hermandad Musulmana, que no quería aislarse y perder influencia política. 

  • ¿Hubo progreso en las negociaciones?

    Aunque se puede hablar de un acercamiento, éste no debe considerarse un avance sustancial, ya que todavía no hay un acuerdo en torno a la pregunta de qué papel tendrá el presidente Hosni Mubarak. La mayoría de manifestantes y la Hermandad Musulmana quieren que el vicepresidente Omar Suleimán asuma de inmediato la responsabilidad y que Mubarak se marche.

    La cúpula política, sin embargo, quiere que el octogenario líder siga al frente y sólo ceda algunas potestades a Suleimán. Hasta ahora parece que ése es un compromiso pactado con la cúpula militar. Lo más significativo fue la aparente suspensión del estado de excepción vigente desde 1981. 

  • ¿Hay un líder claro en el difuso grupo de opositores?

    Todavía es muy temprano para saberlo. La evolución positiva es que la Hermandad Musulmana, el principal grupo opositor, también se sentó a la mesa. El Gobierno había prohibido hasta ahora a la organización, pese a que toleraba su existencia.

    Por otro lado, varias personalidades se posicionaron como nuevos actores influyentes, entre ellos Amro Musa y el editor Ibrahim al Muallim. El premio Nobel de la Paz Mohammed el Baradei, sin embargo, perdió protagonismo. 

  • ¿Sigue gobernando Mubarak?

    Es difícil dilucidar qué tanta influencia sigue teniendo. Sin embargo, es posible que Mubarak ya haya perdido el poder y que la cúpula militar les esté dando tiempo a él y a los suyos para retirarse únicamente de forma ordenada. 

  • ¿El cambio en la cúpula del partido de Gobierno fue una medida beneficiosa para Mubarak o lo aisló aún más?

    Mubarak no tenía otra opción, ya que la cúpula del Partido Nacional Democrático (PND) era insostenible. La mayoría de políticos era objeto de la ira de la población, más aún que el propio Mubarak. El jefe de Estado tuvo incluso que dar el visto bueno a la destitución de su hijo, Gamal Mubarak, considerado hasta hace poco como su posible heredero político. 

  • ¿Resiste el ánimo de quienes protestan en las calles?

    Sí y no. Una parte de los manifestantes que salieron a las calles el pasado miércoles no estuvieron en las últimas protestas. Muchos quieren volver al trabajo y poder llevar de nuevo a sus hijos al colegio, pero el núcleo duro de los opositores sigue en la plaza de Tahrir en El Cairo. Además, se están organizando mejor. Ayer, los comités de defensa ciudadana fundados en los primeros días de las protestas controlaron las identificaciones de los policías.

    Agencia DPA
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