Zuluaga ganó los comicios con un 29,25% de los votos, aunque tendrá que disputar una segunda vuelta con Santos, que aspira a la reelección y que logró un 25,58% cuando se llevaba escrutado el 98,31% de las mesas. Los resultados sorprendieron a los observadores, pues las últimas encuestas ubicaban en primer lugar al mandatario y varios puntos por debajo al dirigente uribista.
Por detrás de ambos aspirantes se ubicaron Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador, con un 15,56%, seguida por Clara López, del izquierdista Polo Patriótico, con un 15,27%, y Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde, con un 8,32%.
"¡Gracias, Colombia! Tenemos una nueva oportunidad, demostraremos que sí podemos tener una Colombia distinta", escribió Zuluaga en su cuenta de Twitter mientras que Santos afirmó que "en tres semanas los colombianos tendrán dos opciones: podrán escoger entre quienes queremos el fin de la guerra y los que prefieren una guerra sin fin".
En ese sentido, hizo un llamamiento a los restantes aspirantes "para que se unan a esta cruzada por la paz". "Les digo desde aquí, con afecto y reconocimiento, ustedes han hecho propuestas muy importantes que podemos hacer realidad juntos", dijo.
Por su parte, Ramírez, conservadora, y López, izquierdista, sumaron entre ambas el 30% de los sufragios y también rebasaron los resultados otorgados por los sondeos, con lo que obtuvieron un sufragio histórico para las mujeres en este país.
El apoyo de cada una de ellas y de Peñalosa será determinante para el balotaje, donde ya se pronostica un final incierto. Anoche, los tres aspirantes afirmaron que se tomarán unos días para decidir qué posición tomarán.
La recta final de la campaña electoral de Zuluaga estuvo marcada por un escándalo de espionaje por el que está detenido uno de los integrantes de su equipo, el hacker Andrés Sepúlveda. Numerosas voces, incluidas las de otros candidatos, se alzaron para pedirle que renunciase a competir en las elecciones, pero él desoyó esos reclamos y se defendió alegando que el video que lo muestra conversando con el pirata sobre información de inteligencia es "un montaje" para desprestigiarlo. Al parecer, los electores creyeron en su versión.
Los comicios de ayer fueron considerados por el Gobierno como los más seguros en la historia de Colombia, ya que rigió un alto al fuego conjunto e inédito de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrillas que forman parte de un diálogo de paz impulsado por el presidente Santos.
Precisamente, las negociaciones con los grupos armados, que protagonizan un conflicto que lleva más de 50 años, fueron uno de los temas principales en la campaña electoral -también marcada por acusaciones de guerra sucia entre los equipos de los dos candidatos- y punto de enfrentamiento entre Zuluaga y Santos.
Antiguos compañeros de gabinete de Álvaro Uribe, tienen profundas diferencias sobre cómo acabar con el conflicto que dejó más de 200.000 muertos y limitó la expansión de la cuarta economía de América Latina.
El mandatario, un liberal de centroderecha de 62 años, espera concluir en los próximos cuatro años su principal obra de Gobierno: el proceso de paz que lleva a cabo en Cuba desde noviembre de 2012.
Zuluaga, un derechista de 55 años apadrinado por Uribe, capitalizó las dudas de muchos ciudadanos sobre la voluntad de paz de la guerrilla. Y amenaza con acabar la negociación porque, según él, los rebeldes no deben tener concesiones como la de llegar a ser congresistas.
"Santos puso como tema central el dilema entre la paz y la guerra, y la negociación dejó un balance muy etéreo y faltan por definir temas importantes, como la reparación a las víctimas y si van a imponerse penas de cárcel", declaró el historiador Darío Acevedo, de la Universidad Nacional.
"Zuluaga va a poner las cosas sobre la mesa, que haya paz sin impunidad, no lo que está haciendo el doctor Santos. La traición que le hizo a este Gobierno anterior no tiene perdón", dijo en un centro electoral Henry Gallan, un vendedor de equipos de seguridad de 58 años.
Sin embargo, el presidente, convencido de que no se puede acabar hasta con el último guerrillero, asegura que los acuerdos con las FARC serán refrendados luego por los colombianos.
El debate en torno a las negociaciones de paz con las FARC eclipsó otras preocupaciones, como el deficiente sistema de salud, la alta informalidad laboral y la fuerte desigualdad social en un país que creció el 4,3% en 2013.
| Agencias AFP, EFE, Reuters, DPA y ANSA |


Dejá tu comentario