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El ISAC (Índice sintético de la actividad de la construcción que elabora el INDEC) mostró en enero una merma de 2.4 puntos en doce meses, en febrero una caída de 3.4 y en marzo un repunte de 10.8, el primer dato positivo en más de 15 meses con el cual el acumulado en doce meses es de +1.8. Si sumamos el +10.5% de abril 2017/ abril 2016 (el acumulado es 3.8 unidades) y que el número de puestos registrados de trabajo pasó de 402.107 a 424.638, podríamos pensar que al escribir estas líneas hay un atisbo de recuperación para el sector. Más allá de este "brote verde", la construcción es un proceso complejo que va sumando distintos factores a través del tiempo. Cuando desglosamos lo ocurrido vemos que el consumo de asfalto creció 100% en los doce meses a marzo último, hierro redondo para hormigón 11.6%, cemento 6.1%, placas de yeso 2.6% mientras pisos y cerámicos decrecieron 0.4%, ladrillos huecos -9.6% y artículos sanitarios -12% lo que se condice con lo que vemos: un gobierno reactivando la construcción y arreglo de calles y rutas y un sector privado que tímidamente comienza a ejecutar las primeras actividades constructivas. Curiosamente la pintura suele ser uno de los últimos ramos que "se prenden" a la expansión en la construcción- y porque es además el ramo que nos toca hoy, el consumo de pintura para la construcción mostró un incremento acumulado de 8.4% o 6.8% en el marzo/marzo (habrá que ver si esto es por "stockeo" en un escenario inflacionario o por un consumo "real"). Pero este no es el caso de Colorín cuyas ventas de pintura en el primer trimestre decrecieron 2.7% en doce meses, al mínimo para los primeros tres meses del año desde 2003 y cuyo resultado neto, una pérdida de $ 17.530.000 es la mayor en moneda dura -dólares libres- desde 2001. A futuro la empresa confía que la reactivación económica y financiera le dará un mejor marco.
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