Lejos del héroe de acción que se podía esperar, Tom Cruise en un convincente coronel von Stauffenberg, y el gran mérito del director Bryan Singer es atrapar al espectador aunque éste conozca los hechos y su desenlace.
En «El día del chacal», la pelicula de Fred Zinnemann basada en el libro de Frederick Forsyth, un asesino a sueldo era contratado por la ultraderecha francesa para matar al general De Gaulle. Lo curioso de ese film es que aún conociendo los datos históricos (como se sabe, De Gaulle no murió asesinado), el espectador experimentaba momentos de tensión y suspenso memorables .
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«Operación Valquiria» pertenece a ese tipo de thriller que debe generar tensión narrando un episodio histórico como el fallido atentado contra Hitler de julio de 1944. Algo nada fácil, que el director Bryan Singer (el de la última «Superman», pero también el de «Los sospechosos de siempre») pudo resolver amplificando los detalles menos conocidos del complot, sobre todo en lo que concierne a la faceta de golpe de estado contra el régimen nazi que debía acompañar al asesinato del fuhrer.
Hay otro elemento que Singer hace jugar a su favor con mucha inteligencia: el público entra al cine sabiendo los datos históricos, pero una vez involucrado en la conspiración, no puede dejar de sentir cierta ansiedad por las posibilidades del plan liderado nada menos que por Tom Cruise.
Cruise encarna al Coronel Claus von Stauffenberg, un héroe de guerra herido grave-mente en el frente africano, que ya desde la primera escena de la película muestra su posición radicalmente crítica al régimen de Hitler. No hubiera estado de más que el guión contara más detalles biográficos del protagonista y de los otros miembros de esta resistencia interna compuesta básicamente por altos oficiales, pero la trama pronto se va cerrando sobre los pormenores de un plan extremadamente audaz, pero posible.
Hay climas de gran tensión, incluyendo una escena formidable en la que el protagonista debe hacerle firmar al mismo Hitler unos documentos indispensables para el éxito del complot. Y muy buenos diálogos diseñados para describir los métodos utilizados por Stauffenberg para presionar hacia su causa a oficiales a cargo de tareas estratégicas.
Nada de excesos
La ambientación de época es imponente, pero nunca esteticista ni gratuita. Tampoco hay escenas bélicas de más, que puedan distraer por sobre la trama principal. Cruise hace una composición creíble, lejos del héroe de acción que se podría esperar. El elenco está repleto de buenos actores ( Terence Stamp, Tom Wilkinson) dando composiciones muy medidas, lejos de los estereotipos repetidos por el cine bélico. Esto se aplica especialmente al Hitler que compone David Bamber, que no destila ese histrionismo casi caricaturesco tan habitual, sino que aparece como una figura sombría y atemorizante, casi como si se lo viera a través del punto de vista de los malogrados héroes de esta historia.
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