2 de septiembre 2009 - 00:00

Crean sistema digital a la japonesa sobre la vieja norma

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Sobre la base de la vieja ley de radiodifusión que hoy tanto combate, el Gobierno creó, sin discusión parlamentaria, el sistema argentino de televisión digital terrestre (Decreto 1.148/2009, publicado ayer en el Boletín Oficial). Simultáneamente, la Resolución 171/2009 de la Secretaría de Comunicaciones dispuso la nulidad de la norma norteamericana ATSC, a la que la Argentina había adherido en 1999 durante la gestión de Carlos Menem, y la recomendación de la norma ISDB-T nipobrasileña, tal como había adelantado este diario.

En verdad, la televisión digital terrestre es todavía una lejana meta tecnológica para la Argentina. Según se estima, no llegará antes de una década. El mismo decreto señala en su artículo cuarto que se «establece un plazo de diez (10) años a fin de realizar el proceso de transición de la televisión analógica al sistema argentino de televisión digital terrestre (SATVD-T)», a pesar de que en los Estados Unidos ya sea una realidad desde febrero de este año, cuando se produjo el muy publicitado «apagón analógico». Es un consuelo: el «gap» entre ambos países es ahora de diez años, y no de casi cuatro décadas como ocurrió con la televisión analógica en color.

Se espera que en 2012 casi toda Europa también transmita de manera digital a través de su propia norma DBV-B, la misma que extraoficialmente había adoptado la Argentina a fines de 2006 y que un año y medio más tarde dejó de lado por la producida en el Brasil de acuerdo con los parámetros japoneses.

De acuerdo con el texto del decreto, en la decisión del Gobierno no tuvo influencia una razón técnica sino política, a partir del acuerdo en el área de televisión digital con el Brasil: «Se convino impulsar la cooperación en el campo del desarrollo e implementación de un único sistema de televisión digital terrestre en ambos países», se dice en los considerandos, de modo tal que como en aquel país se había implementado el sistema japonés denominado ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting Terrestrial), la Argentina se sumó a él. Esto es, que si el acuerdo hubiese sido con el Uruguay, la norma que hoy tendríamos sería la europea DVB-B, ya que ésa fue la adoptada del otro lado del Río de la Plata.

Descartadas las desventajas notorias de la norma norteamericana, que en su condición de pionera arrastra muchas rémoras técnicas insalvables, el tema que se plantea ahora son las diferencias entre las normas europea y la nipobrasileña. De acuerdo con los expertos en la materia, ambos sistemas tienen capacidad de llegar sin problemas a los celulares, y la recepción móvil tampoco ofrece mayores diferencias de calidad (que son dos de las más grandes contras de la norma ATSC).

Gracias a su forma de compresión, el sistema japonés es mucho más flexible que el europeo: utiliza la codificación MPEG4 contra la MPEG2 europea, lo que le permite además un ancho mayor de banda (6 Mhz) y la capacidad de albergar hasta ocho señales diferentes (esto planteará otro problema político: cuántas de todas estas señales retendrá cada licenciatario de onda, que ahora en el sistema analógico sólo cuenta con una).

Sin embargo, la más clara desventaja de la norma japonesa es su valor y el impacto que puede tener en el bolsillo del consumidor. Consultado ayer el presidente de la DTV Council de Argentina, Jorge Rivero, dijo a este diario: «Sin dudas, la norma japonesa es la más cara, y aunque el Gobierno lo niegue, la transición de un sistema al otro va a resultar muy difícil por sus costos. Para la norma europea, los set top boxs (conversores digitales portátiles) son muy baratos, pero hasta el momento no hay posibilidad de algo parecido con la norma japonesa. Lo mismo ocurrirá con los televisores».

El decreto menciona, en su aspecto técnico, que el Centro de Investigación y Transferencia en Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de San Martín realizó un informe sobre los estándares de televisión digital terrestre, «en el cual se evaluaron los mismos en función de sus características, la eficacia espectral de cada uno, su flexibilidad y los resultados de las evaluaciones realizadas», llegándose a la conclusión de que los principios del estándar ISDB-T, «con sus mejoras introducidas y disponibles, resultan los adecuados para la creación y posterior implementación del sistema», y que instruyó al COMFER «priorizar una norma digital que permita optimizar la utilización del espectro, tanto en alta como en baja potencia, así como también la implementación de repetidoras de un único canal».

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