23 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Dudando de todo, tener al menos una certeza: la de estar dudando. Una suerte del «Discurso del método» es la única regla que se comenzó aplicando enteramente este lunes que tuvo mucho del menú conocido, pero donde aparecieron condimentos más irritativos. Y fue un día de bajas generales en el mundo, como tantos otros que se han visto en 2011. Pero, uno como el que no había en estos últimos tiempos, cuando «la duda» de los operadores involucró a todos por igual. De Europa, la escasa confianza en los tres recambios de gobiernos que se produjeron. El posible ataque sobre Francia, en función de una «calificación» que estuvo perfilada semanas atrás, con baja, y que se había logrado retardar ante la ira de los políticos. El lunes el tema reapareció, bajar de rango la deuda francesa.

Y si algo faltaba, la mira giró también hacia los Estados Unidos, imperando «la duda» acerca de poder contener el déficit más allá de las promesas.

«Cartón lleno», en la lotería de las economías y de los países en riesgo. Que en nuestra región, tuvo también un condimento picante, como lo dijera el titular de Ámbito (en la mañana del lunes) acerca de una «Alerta para la economía: Brasil rumbo a frenarse...». Pensar mal y acertar, dudar de todo y ver que lo que se quiere presentar, no se corresponde con las realidades que se van amontonando del lado negativo, de una crisis que cada vez está más recargada. Todas las noticias que corrieron durante la rueda del lunes avalaron sobradamente el derrape que reflejaron los «termómetros» -los índices bursátiles- y no hay modo de echar culpas sobre el mercado (aunque muchos políticos tratarán de cubrirse con ese argumento y pretendida culpabilidad).

Esto se puso sumamente feo, peligroso, porque detrás de los dilemas sin soluciones estarán las erupciones sociales (debidamente alentadas por activistas en su salsa). Nadie concede el tener que retroceder de un Estado de bienestar, al que se considera derecho adquirido. Aunque en muchos de los casos, o todos, el avance se debió a gastar más de lo ingresado y sostener gobiernos con recursos artificiales. Una encrucijada de muy lamentable pronóstico inmediato, como es salir del atolladero sin el sacrificio económico de las sociedades. Y cada vez más la gente -y los mercados- se permiten dudar de todo. Traduciendo en depresión de números. Malo.

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