24 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Caray... que estamos mal -y solos- a la cabeza del desagradable «ranking» de los índices y sus bajas en 2011. La última vez que revisamos esos números, el Merval ya tenía compañía disputando el primer lugar indeseado y algunos otros, que se situaban más cerca. Ahora, con el pésimo hacer de noviembre, el indicador de Buenos Aires volvió a poner distancias. Tras el fuerte derrape global del lunes, el Merval había coronado un 30% de pérdida para sus carteras accionarias. Dicho así suena de un modo, pero alguien que entró con «100» a inicios de año, ahora se encuentra con «70» (esto, en el número «histórico», sin pasarlo a términos reales. Tanto contra la labor inflacionaria, como frente a otros activos alternativos que hayan podido sumar).

El índice de Francia -la ahora atribulada Francia- es el que lo sigue de lejos, porque rebajó un 24% en estos casi once meses. Le siguen en Madrid, Bolsa que acusa casi un 20% de retroceso. Y en el mismo nivel de comezón viene disputando el Nikkei japonés, con el Bovespa brasileño. Continúa fuera de la caravana el índice del país que empezó con el estallido de la crisis, el Dow Jones, fluctuando en la superficie y el positivo, o ligeramente debajo (como hasta el lunes, donde perdía apenas un 0,3% anual). Del 11% al 15% -de los chilenos- se ubica nutrido lote de índices de todo color y región. Pero de todos, el que no llama más la atención es el peor, el Merval. Y por la otra cara, lo resistente del Dow en medio de la balacera bajista (y cuando se encuentra en medio de todo lo que sucede).

En lo nuestro, una utopía querer estimarlo con propiedad, sería bueno que algún aparato virtual nos diera la proporción de cuánto hay de «componente importado» en el 30% de caída. Y qué corresponde a turbulencias de origen doméstico. Porque cualquier operador, inversor, europeo sólo al saber que su Bolsa está en medio de esos vaivenes

económicos y políticos, se da por contestado.

Pero aquí, lejos del centro de la escena, hablando de modo permanente acerca de «lo bien que estamos» y mirando el duro desenlace que se está desarrollando en las regiones apaleadas, el resultar -por mucho- el indicador más perjudicado entre todas las Bolsas, deriva en simple conclusión, que no estamos tan bien, como se publicita. O que hay deserción preventiva, por lo que sobrevenga. Elija.

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