28 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Hemos escrito la columna referida a lo que sucede con las compañías que utilizando las ventajas que da el sistema bursátil se dedican a participar al costado del segmento con cotización pública de sus acciones. Y lanzan Obligaciones Negociables, o bien se inscriben en la modalidad del fideicomiso. Más de 60 nombres, muchos de ellos de gran peso en el escenario de nuestra economía, pudimos contar ante la llegada de los trimestrales. Como hoy se trata de una fecha «feriado», para el devenir bursátil local, le adelantamos al lector de qué se trata: pero lo dejaremos para que aparezca mañana. (Al menos, para obtener difusión mayor y acaso que pueda interesar a «alguien» con cierto poder, para cambiar el estado de cosas...).

Por ahora, nos quedamos con el nuevo derrape semanal, la caída a pique de volumen en las dos ruedas finales. Y que, más allá del feriado y medio en Wall Street, nos impone de la realidad de un mercado local que ha diluido el «capital de riesgo» en dirección al circuito de la Bolsa. Nada más que 12 millones de pesos efectivos el jueves, subiendo a menos de 20 millones de pesos el viernes, un rango de negocios -especialmente, el primero- que nos retrotrae a ruedas del «viejo recinto» y cuando el promedio no pasaba de ello, de dos a tres millones de dólares por rueda. Pero eran momentos -antes de 1984- donde todavía se trabajaba con «tiza y chapas» en los paneles de cotización. Y, lo fundamental, cuando aquí existía una ley de inversiones extranjeras sumamente rigurosa para el capital del exterior. Y el mundo no estaba, ni por asomo, globalizado en sus distintos recintos bursátiles. En una palabra, vivíamos entre «cuatro paredes»; no importaba mucho -salvo algo catastrófico, que tuviera incidencia en nuestro medio- qué demonios estaba sucediendo en indicadores del exterior. Todo era un circuito doméstico, con cantidad de acciones y nombres de peso cotizando que -al cotejarlo con hoy- les daría vergüenza a los actuales participantes. Sobraban papeles, muchos por cada sector, había para seleccionar y llevar adelante estrategias. Pero el capital era menguado. Después, la tecnología, el recinto moderno. Los bancos ingresando al sistema vía Merval.

A continuación, los fondos de pensión» y sus promesas de darle vuelo a la Bolsa. Para, al día de hoy... ver un jueves con $ 12 millones y que no cubrió ni tres millones de dólares. Penoso.

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