29 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Detrás de los habituales estados trimestrales, de las compañías listadas en el segmento «acciones» -de nuestra Bolsa de Comercio- aparecieron los balances de aquellas que revistan en el sector de Obligaciones Negociables. Por simple curiosidad, hicimos la cuenta acerca de la cantidad de empresas que emitieron deuda y participan del circuito bursátil. Y el saldo final nos dio: «62» sociedades, que revistan en la periferia de la cotización de sus acciones. Solamente, es obvio, sacando partido del sistema, pero sin pertenecer a él más que para poder emitir papeles de deuda. Deben cumplir con deberes como sucede con las acciones, como en estos momentos entregar sus estados contables al 30 de setiembre. En consecuencia, estar dentro de la dinámica y normas de los títulos que cotizan, solamente que un par de pasos más atrás. Recorriendo nombres, patrimonios, uno se tropieza con verdaderos «tanques» de nuestro universo económico y que le darían un tremendo impulso al ramal de las «acciones ordinarias».

Numeroso grupo del sector «bancos», muchas del sector «energía», varias líderes en «alimentos» (como Mastellone, Sancor, inclusive la poderosa Arcor). Si nos pusiéramos a medir en una suerte de pulseada, el poderío y la envergadura de las que participan en el aparte de «Obligaciones», versus las que actúan como «acciones» cotizantes, no sería sencillo establecer cuál segmento es más fuerte. Pero la derivación de eso es ¿por qué no se puede capturar a tales compañías, para que también coticen? Y, más todavía, ¿qué tipo de ventaja llevan las cotizantes respecto de las de «capital cerrado», que solamente usufructúan al sistema para emitir papeles de deuda?

Porque, está bien, se nos dirá que no puede forzarse a nadie para que produzca la apertura de su capital, pero -al menos- las que sí están cotizando sus títulos deberían poseer una ventaja real sobre las otras. Porque propenden a sostener, con su participación, la razón de ser primera de un mercado bursátil.

Y como tal mercado existe, hay una cantidad de sociedades que miran a la Bolsa como «con asco», pero se están sirviendo gratuitamente del plato.

Con lo diezmada que está la vidriera de papeles que ejerzan de imanes, con solamente una porción de las seis decenas que participan de O.N. resultaría una gran inyección de glóbulos rojos. Y, además, está el otro sector -de las que actúan en «fideicomisos»- que también sacan partido de la estructura de una Bolsa de Comercio. A nosotros esto nos irrita. Lástima.

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