30 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Al momento de escribir esta columna todavía el caso no estaba cerrado. Pero, se había encaminado a que una novedad de mucho peso y capaz de variar la dirección de los índices, sería después desvirtuada. Concretamente, aquello que mereció ser tapa de medios, titulares de pantallas, desde que partió de Roma la versión de un «rescate con aporte récord (del FMI)» (que pondría una gran barrera de contención ante los problemas de Italia). Más tarde, la otra novedad era que Lagarde -titular del Fondo Monetario- negaba tal posibilidad de que la entidad pudiera instrumentar salvatajes de tal estilo. Entre los extremos, hubo variaciones en indicadores europeos que se movieron de un cuatro por ciento hacia arriba, haciendo las delicias de los operadores. En caso de ser simplemente un «globo» lanzado al espacio, es de suponer que los lanzadores aprovecharon la rueda del lunes para «enchufar» posiciones generosamente. Y los más incautos, ser los destinatarios de tales ventas. En todo caso, he ahí un ejemplo válido que merece ser investigado a fondo. No una información confidencial, sino peor todavía acaso: el fabricar una versión totalmente falsa, para después recoger los frutos del impacto.

Como igualmente el tal lunes, feriado nuestro, también tenía que ver con reunión en la cúpula (de europeos y Obama) daba para pensar en el: «Algo va a provenir de algún lado», como para darle todavía más pólvora a los desarrollos.

Lo cierto es que la desesperación de las carteras bursátiles se advierte intensamente, a un mes casi de culminar el ejercicio, donde se deben contabilizar pérdidas en todas las regiones. Y los famosos «bonus» para los formadores de posiciones exitosas, distan de estar con probabilidad de concretarse (más bien, debe haber bastante inquietud cuando algunas cabezas rueden bajo la guillotina de los resultados obtenidos).

Por lo que no puede extrañar que se intenten estrategias ingeniosas, y de las otras, que vulneran el límite de lo ético y lo permitido. El caso citado de la información sobre Italia y el «FMI», puede resultar un testimonio de llegar a las malas artes, con tal de cambiar el rumbo negativo que oprime a la inversión bursátil en 2011.

Una señal de alerta, para no consumir todo de un sólo bocado y -en especial- si tiene el color de la noticia muy optimista, explosiva. (Hay muchos en el mundo de las finanzas, que son capaces de todo).

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