2 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El miércoles, casualmente último día del mes -el que queda como referencia y completa el saldo que se anota en las estadísticas, aquí y en el mundo-, los «brujos» de la política y la economía hicieron sonar sus tambores, asociados, prometiendo «hacer llover» sobre la certeza reseca de los países. Esto sería, inyectar dólares y euros -siempre con el objetivo de salvar a la banca- y jugándose a que el mensaje obtuviera -por fin- alguna buena recepción entre los operadores globales. Los «muchachos», que ya habían sacado partido de anuncios desmentidos, sobre el «FMI», no dejaron pasar la invitación: para darle a noviembre un necesario retoque, a sus cuentas de color rojo. Hubo alzas surtidas, hasta para dejar al Dow Jones con saldo mensual positivo, produciendo en todos los recintos un efecto de recorte de pérdidas.

A pesar del 4,5% ganado, más del 1% del día anterior, el Merval tuvo que cerrar casi con un 12% de recorte de cotizaciones en noviembre. Por simple comparación, porque sin tales ruedas iba camino a decaer cerca del 20% mensual, la sensación de mejoría se hizo ostensible. Pero, también por simple cotejo, al ver lo rebajado en Buenos Aires respecto de otros mercados surge la otra sensación, de no saber a qué adjudicar que tanto se haya castigado al Merval por simples razones externas.

Quedará en el inventario de los interrogantes sin respuesta en firme, porque si se realiza un «chequeo» entre operadores, inversores, directivos de la Bolsa, o empresarios ligados, seguramente que había cantidad de hipótesis para justificar -o explicar- qué sucede con el mercado argentino. (Que, de paso, se instaló cómodamente en la cumbre de los peores de 2011).

Tasas de interés en alza, sabido que es el peor veneno para el mercado de riesgo puro. Y se han movido las tasas, tratando de contener la fuga hacia los dólares y sin molestarse en pensar en los «daños colaterales». Uno de tales daños, pensamos, puede haber sido asumido en la línea de flotación del mercado accionario. Que resultó hundido de tal manera, pleno de agujeros en su índice, semana tras semana. Debe agregarse que el listado de las de sólo «sede local» -el «M.AR»- decayó hasta más del 16% (el Merval mayor 11,8% y el de Bolsa, nivel general, poco más de 9%). Falta menos de un mes -las fiestas, y sus efluvios, acortan diciembre mucho- y la suerte parece echada.

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