5 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El acuerdo anunciado -sin precisar cifras y sin el FMI, como fue la antojadiza versión del lunes anterior- de «seis bancos centrales garantizan liquidez mundial» impactó con ello, que es cierto, como impactó lo otro que resultó una patraña. Los índices tratan de tomarse de cualquier elemento que sobresalga del agua, aunque esto sea la aleta de un tiburón. Tras el impacto alcista, comenzaron a surgir los análisis y la ponderación de los alcances. Y en simple repaso de lo dicho, se halla que no perduró el júbilo, sino que volvieron los interrogantes. Porque así como lo anunciado focaliza para dar tranquilidad a la banca global, asegurando un «salvataje», las raíces del problema que soportan los países como tales siguen allí, de cuerpo presente. Algunas de las frases nos parecieron sintéticas y certeras. Como la de un jefe de Energy Europe, que se limitó a expresar: «La medida ayuda, es difícil pronosticar por cuánto tiempo...».

Un alto funcionario europeo también fue directo al núcleo del tema: «Estamos entrando en los diez días cruciales...». Y su pedido es que «la zona euro se reformule, se reforme económicamente». Objetivo que es mucho más amplio y difícil que anunciar el acuerdo de bancos para salvar otros bancos. De paso, se supo que dentro de la Reserva Federal no hubo acuerdo unánime para participar del comité de ayuda implementado. Haber forjado esta especie de «Liga de Salvataje» colocando nombres fuertes no resolverá los tremendos problemas que acusan las naciones y sus horribles balances de gestión. Como tampoco el descontento creciente de las sociedades y el riesgo de desempleo todavía mayor.

Todo el suspenso se traslada a la nueva reunión, dentro de unos días, donde se esperarán acciones conjuntas que puedan convenirse y yendo a los asuntos más urgentes y peligrosos. Y con los mercados aguardando, sin dispensar ningún tipo de tregua ni de piedad, para volver a asumir posiciones agresivas si lo que se diga no convence.

Por lo que las «fiestas» de una tarde siempre están reducidas a sacarle partido inmediato.

Y lo que siga pertenece al terreno de lo imprevisible. Semana que supo armarse a partir de una mentira, seguida de un acuerdo real, pero con pronóstico reservado. Y ahora se regará el campo de las expectativas con una serie de hipótesis y versiones, con tal de poder disfrutar de otra «fiesta» de alzas inesperadas. (Habrá que estar atentos, por la lluvia de meteoritos.)

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