20 de mayo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

En Ámbito Financiero se publicó un reportaje realizado al economista Guy Sorman, y más allá de compartir sus ideas -no es necesario-, tiene ciertas opiniones que, al menos, son para llamar la atención, cuando menciona a otros personajes, él también lo es, que bajaron de cierto pedestal académico para transitar por la ruta mediática.

Es cuando apunta a Krugman y Stiglitz, diciendo que no se sabe ya sin son "expertos o economistas". En la visión de Sorman "dejaron la profesión económica y están en otro terreno. Periodista con Premio Nobel quizás, Krugman ya no es considerado un economista. Es un columnista...". (Impresión que a nosotros nos deja cuando comentamos algún artículo que se publica en nuestro país).

También afirma que "los economistas honestos nunca hacen una predicción". Y agrega: "Lo que podemos predecir es que si una estrategia económica es realmente mala, tendrá malos resultados". Algo que vale para otras especialidades, se nos ocurre, incluidos los que trabajan de analistas, o de periodistas de mercados. Sucede que es sencillo caer en la predicción, en un mundo moderno donde se lanzan cartuchos llenos de perdigones por si alguno da en el blanco.

Y existe una seguridad, para el que emite los pronósticos: que habrán de contarle los aciertos, pasando por alto la cantidad de lanzamientos que se perdieron en el vacío. Aquel personaje acertó al predecir la crisis, dirá alguien y, de inmediato, se esparcirá por todo el mundo. Con lo cual, el invocado sujeto tiene mucho tiempo para disfrutar de trascendencia mediática, acceder a que sus opiniones se publiquen en todos los idiomas, por supuesto ganar fortunas con charlas y conferencias. Y extraer todas las mieles de la fama conquistada, hasta que otro nombre lo eclipse, con algún acierto posterior al suyo. Guy Sorman también participa de un "vedettismo" entre los que manejan la alta esfera económica que los lleva también a lo antes mencionado, que se critiquen los unos a los otros para desplazarse en público. Krugman es el más descollante en eso de bajar del espíritu académico al llano y hacer valer su "chapa" entre columnistas periodísticos. Sucede también que a los medios que le deben abonar regios salarios les interesa que lance opiniones que hagan ruido. (Aunque las mismas lo desnaturalicen como Premio Nobel). En fin, la crisis trajo una marea humana de gurúes, profetas... y columnistas. Seleccione el lector.

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