28 de junio 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Estar inmerso en el vaivén de los mercados puede tranformar a un inversor en especulador o "gurú" si sus predicciones tienen la suerte de ser acertadas.

Arrancamos el camino de algunos de los mas conocidos especuladores o "gurús" y a repasar sus logros bursátiles. Los personajes mas importantes que vamos a recordar llegan hasta nuestros días, pero hay uno en especial al que se tiene en cuenta, cuando se recorre la historia bursátil y es Jesse Livermore. Su fama se forjó al predecir acertadamente las caídas bursátiles de 1907 y 1929. La caída bursátil de 1929 y la Gran Depresión que sobrevino fue el acontecimiento económico más importante de los EE.UU. del siglo XX.

Por su llamada de atención de 1907 y lógicamente su inversión, Livermore obtuvo u$s3 millones, que equivalen a casi 70 millones de hoy. En 1929 cuando acertó con la referida caída, pasó a disponer de u$s100 millones, que equivalen a más de 1,2 billón de hoy. Livermore adquirió fama por el importante efecto sobre los acontecimientos que predijo y la cantidad de dinero que generó. Además, hizo su fortuna sin el beneficio de tener un fondo de alto riesgo ni utilizando instrumentos derivativos que, por supuesto, no existían.

Un punto importante a favor de Livermore es que su éxito se basó en la experiencia y en el olfato al tener menos instrucción y medios, de los que después lo siguieron. Pionero en el arte de la especulación, en la actualidad los agentes de Bolsa siguen consultando Reminiscences of a Stock Operator (Reminiscencias de un agente de Bolsa), un libro basado en su filosofía y carrera comercial.

Sir John Templeton, es un pionero del sector de los fondos de inversión y un inversor legendario.

En 1939, invirtió u$s100 en cada una de las 104 acciones estadounidenses que cotizaban por debajo de u$s1. En apenas 4 años, su cartera se cuadruplicó.

También valoró acertadamente el efecto económico de la Segunda Guerra Mundial, que fue el segundo acontecimiento económico más importante del siglo XX.

En los 60, cuando Japón empezaba sus tres décadas de largo milagro económico, Templeton fue uno de los primeros inversores extranjeros del país. En un determinado momento, invirtió audazmente más del 60% de su fondo en activos japoneses. La gente no estaba muy familiarizada con el concepto de inversión en Asia y el modelo basado en la exportación japonesa aún no estaba comprobado. Fueron necesarios la ingenuidad, el coraje y la previsión de Templeton para ir para adelante. Mañana continuamos.

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