14 de octubre 2013 - 00:00

De la prisión por deuda a la generación de crédito

De la prisión por deuda a la generación de crédito
Durante la presidencia de Sarmiento, a través de la Ley 514, se abolió formalmente la prisión por deuda. Sin embargo hasta 1995 en Argentina las personas iban efectivamente a prisión por no pagar sus deudas; flagrante violación a los derechos humanos y convenciones internacionales en la materia.

Es que hasta 1995 se consideraba que quien libraba un cheque estaba diciendo que tenía el dinero en el banco (orden de pago pura y simple).Si cuando el cheque se presentaba al cobro no había fondos ello era considerado un delito, una forma de estafa o defraudación. Pero en la práctica los cheques no eran una "orden de pago", sino que eran una "promesa de pago" (deuda), ya que generalmente esos cheques eran emitidos y entregados al acreedor con antelación a la fecha de cobro (se los conocía en la jerga como "cheque posdatado" o más comúnmente "cheque a fecha"). Es decir que, legalmente, se trataba como una estafa lo que en realidad era un incumplimiento de una deuda.

Fin de la prisión por deuda

Si bien desde el punto de vista legal el cheque común sigue siendo una orden de pago pura y simple, y su no pago es sancionado por el artículo 302 inc. 1 del Código Penal con hasta cuatro años de prisión, en la práctica este cheque ha dejado de existir desde 1995.

En 1995 se aprueba la Ley 24.452,impulsada por el entonces diputado nacional Miguel Balestrini, que mantiene el cheque común pero incorpora la figura del "cheque de pago diferido".

La aparición del cheque de pago diferido acabó con la prisión por deuda, por el simple hecho de que el cheque común dejó de utilizarse. En la práctica, los bancos dejaron de entregar chequeras de cheque común y sólo entregan de cheque de pago diferido, que no está alcanzado por el artículo 302 inc.1 mencionado. El cheque común sólo existe en la ley.

Mercado formal de crédito

Pero la Ley Balestrini no sólo restauró un derecho humano fundamental, sino que además permitió la generación de un mercado de crédito formal varias veces millonario, del que hoy participan miles de pymes y personas.

Antes de la aparición del cheque de pago diferido, quien vendía un producto o servicio a plazo podía recibir un "cheque a fecha". Pero tener una fecha futura lo convertía en irregular (ya que los cheques debían emitirse con la fecha del día), por lo que sólo podían circular y negociarse en circuitos informales, caros y riesgosos. Del lado del librador, como se mencionó, estaba el riesgo de prisión. Todo esto limitaba la expansión del cheque, que estaba concebido sólo como un medio de pago.

Desde su aparición, el cheque de pago diferido se convirtió en un instrumento formidable del crédito formal, especialmente para personas y pymes que generalmente tienen limitado el acceso al crédito. Quien vende a plazo y recibe un cheque de pago diferido puede utilizarlo como garantía de un préstamo o negociarlo en el mercado formal, y de esa forma obtener inmediatamente fondos a tasas más bajas. Esto facilita el otorgamiento de plazos en las ventas y el acceso de los productores a fondos para su capital de trabajo.

Algunos números

Durante los últimos 10 años ha crecido en forma ininterrumpida la cantidad y el monto de los cheques diferidos compensados (en varios años en términos reales), con un relativamente bajo nivel de rechazos, en torno al 2%. En el año 2011 los cheques compensados superaron el billón de pesos (un millón de millones) y es de esperar que este año la cifra supere 1,4 billones de pesos.

Los cheques de pago diferido también han incursionado en el mercado de capitales; desde hace varios años se negocian en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, lo que constituye una forma eficiente y económica de financiamiento para empresas y personas. Las tasas que se negocian soncasi la mitad de las tasas de los préstamos bancarios y apenas un par de puntos porcentuales superiores a las de un plazo fijo, pudiéndose conseguir financiamiento desde 20 a 300 días a un costo en torno del 20% anual (ver Gráfico).

El desarrollo de este instrumento podría ser aún mayor si no fuera por las trabas que sobre él pesan. A pesar de que la ley prevé que "no se podrán gravar con tributos en forma alguna los cheques", sí se han gravado indirectamente a través del impuesto a los débitos y créditos. Además, a fin de apuntalar la recaudación de este impuesto, se ha limitado la cantidad de endosos a dos. La eliminación de estas restricciones permitiría al sector productivo aprovechar todo el potencial de este instrumento y así mejorar su competitividad.

La ley del cheque de pago diferido es una muestra de cómo una legislación apropiada puede proporcionar al sector productivo un instrumento idóneo que éste luego sabe aprovechar expandiéndose y generando empleos. Ojalá esta ley, que ya tiene más de una década, sirva de inspiración a los actuales legisladores y a los que serán elegidos el próximo 27 de octubre.

(*) Economistas

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