El deterioro de los principales componentes de la cuenta corriente (CC) produjo una profundización del déficit de la balanza comercial en el primer trimestre, período en el cual el desequilibrio creció 40% interanual, advirtió la consultora Ecolatina. La persistente inflación, en un contexto de dólar planchado profundizó el atraso cambiario en los primeros meses del año, lo que tuvo impacto en el saldo del indicador.
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En la última década, la CC pasó de un superávit del 2,8% del PBI a un déficit del 2,7% el año pasado. Tras la salida de la convertibilidad, el superávit en el intercambio de Bienes permitía financiar el déficit de Servicios y de la cuenta Renta. Sin embargo, el punto de inflexión se produjo en 2010, cuando comenzó a reducirse sin lograr compensar los déficits que se producían en servicios y rentas.
El aumento del déficit respondió a un deterioro de sus tres principales componentes, el saldo de bienes, de servicios y de rentas, que empeoraron su resultado respecto a lo ocurrido en el primer trimestre de 2016. En el primer trimestre del año, el rojo de la cuenta corriente alcanzó poco más de u$s6.800 millones, lo que significó un incremento de casi 40% frente al primer trimestre del 2016, convirtiéndose así en el mayor déficit de los últimos años.
El deterioro de la cuenta corriente responde a un mayor ritmo de expansión de la inversión y el consumo respecto de la oferta local. Al analizar el saldo "bienes" en detalle, se observa que el incremento de las importaciones ha venido más por el lado de los bienes de consumo, que trepó 26% interanual en el acumulado de los primeros cinco meses del año, los automóviles también aumentaron 26%, mientras que de bienes de capital e intermedios lo hizo en un 6,5%.
De manera similar, en el primer trimestre del año los pagos de los residentes por viajes al exterior aumentaron cerca de 21% interanual, que crecieron en u$s670 millones, prácticamente lo mismo que aumentó el déficit de servicios. "El uso de los recursos que hoy se obtienen del exterior parecen dirigirse más a la adquisición de bienes y servicios de consumo que a la de aquellos que potencian la capacidad de repago de la economía", remarcó Ecolatina. Y explicó que "a esto se suma un creciente pago de intereses que surge del financiamiento externo del déficit de sector público". Además, puntualizó que "el endeudamiento no es malo ni bueno per se, la clave es para qué se usa", no obstante "lo que sí es nocivo es aumentar las colocaciones de deuda en el exterior sin generar un salto exportador (de bienes y/o servicios)".
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