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Desafíos para la banca pública
Gustavo Marangoni - Economista
En los primeros cuatro años de gestión (2008-2011) colocamos más de 40.000 millones de pesos en nuevos créditos (potenciando la industria, el campo, el comercio y servicios), otorgamos más de un millón de créditos personales, bancarizamos a los sectores más postergados con un millón de tarjetas sociales, ampliamos el concepto de banca inclusiva otorgando 22.000 microcréditos para emprendedores desplazados del circuito crediticio formal. Apoyamos a los municipios financiando obras de infraestructura y volvimos a estar presentes en el mercado de crédito hipotecario con más de 3.500 operaciones sólo en 2011.
Nuestro volumen de operaciones, nuestra base de clientes que supera los 2,5 millones de personas y la red de servicios con más de 400 sucursales y 1.500 cajeros automáticos, nos convierte en el primer banco en la provincia de Buenos Aires y segundo del país. Esto nos posiciona como un banco público masivo, líder en el sistema financiero y con la responsabilidad de generar alto impacto social en nuestra gestión financiera y comercial.
Recientemente, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su mensaje de asunción ante la Asamblea Legislativa, dejó un concepto muy claro sobre el rol de los bancos. Nunca pueden ser el centro o el fundamento de una economía (donde lo financiero predomine sobre la real), sino un instrumento o palanca de financiamiento «al servicio» de la economía real, de la producción de bienes y servicios en una sociedad.
Muchos países del mundo desarrollado sufren en la actualidad las consecuencias de una financiarización desmesurada (la primacía del capital financiero por sobre el productivo y comercial) gestada décadas atrás. Vemos que cuando esto sucede lo financiero desplaza al trabajo y la producción, y en lugar de ciudadanos dignos tenemos cada vez más indignados.
Como representantes de la banca pública debemos estar más que nadie en sintonía con las demandas de la producción y el empleo. Con inteligencia y eficiencia nuestra gestión redoblará los esfuerzos para ser un actor protagónico en el fomento del desarrollo económico, ejerciendo un papel indispensable en cuanto a banca testigo, impulsando la fijación de precios y tasas de interés en niveles competitivos para que el sector privado acceda al financiamiento.
Tendremos la mayor vocación para trabajar junto al resto de los protagonistas del sector financiero nacional (Banco de la Nación, BICE, y otras áreas que articulan financiamiento), para apoyar desde el plano financiero y crediticio las políticas de crecimiento e inclusión social del Gobierno nacional. Pondremos el mejor empeño y todos nuestros recursos para maximizar las oportunidades que se nos den para hacer llegar soluciones concretas a la gente.
Es muy importante que todos juntos cuidemos lo alcanzado en estos ocho años, y somos conscientes de que entramos en una etapa en la que el gran desafío para consolidar un marco de crecimiento económico sostenido es la competitividad. Un salto de competitividad que no descanse sólo en el factor cambiario, sino en el aumento sostenido de la productividad, requiere (dentro de otros instrumentos) un sistema financiero más profundo, orientado a la producción y al financiamiento de la inversión.
Muchas ramas de la industria, de gran peso en nuestra provincia, operan al límite de capacidad instalada, y necesitan nuevas inversiones para ampliar la oferta de bienes y producir sustituyendo componentes y bienes importados. Resulta más eficiente que el salto inversor descanse más en el acceso al crédito y menos en la disponibilidad de recursos propios de las firmas (que se buscan presionando al alza la rentabilidad como vía sustitutiva del acceso al financiamiento).
En esta etapa de sintonía fina los bancos tenemos mucha responsabilidad. Nuestro enfoque y gestión crediticia priorizará el financiamiento de proyectos de inversión y capital de trabajo de pymes que promuevan la industrialización, el valor agregado en origen (cadenas agroalimentarias), la generación de empleo y el ingreso de divisas.
Estamos seguros de que éste es el camino, desde el sector financiero, para ayudar a lograr una estructura productiva más homogénea que favorezca el equilibrio territorial, la igualdad de oportunidades y una mayor cohesión social.
(*) Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires


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