31 de agosto 2012 - 00:00

Descartarían la teoría del crimen en el caso Neruda

Un nuevo informe médico reforzaría la versión de que Pablo Neruda murió de cáncer, y no por inyección letal ordenada por el régimen de Pinochet.
Un nuevo informe médico reforzaría la versión de que Pablo Neruda murió de cáncer, y no por inyección letal ordenada por el régimen de Pinochet.
Santiago de Chile - Un nuevo informe del Servicio Médico Legal (SML) de Chile apunta a que el poeta Pablo Neruda sí falleció de cáncer, pese a las dudas suscitadas sobre la causa de su muerte, ocurrida doce días después del golpe de Augusto Pinochet, reveló ayer el periodista español Mario Amorós.

Amorós, autor del libro «Sombras sobre Isla Negra, la misteriosa muerte de Pablo Neruda», de Ediciones B-Chile, develó en un artículo publicado online el contenido de un informe firmado el 8 de marzo por el tanatólogo Germán Tapia Coppa.

El periodista confirmó que en ese documento de siete páginas, al que tuvo acceso en exclusiva, el doctor Tapia, experto del SML, concluye que el Premio Nobel de Literatura 1971 falleció el 23 de septiembre de 1973 debido al cáncer de próstata que padecía. Fuentes del SML señalaron que no pueden hacer referencias a informes elaborados a petición de la justicia. Según Amorós, ese documento fue redactado a petición del juez Mario Carroza, que dirige la investigación judicial abierta en junio de 2011 a raíz de una querella presentada por el Partido Comunista (PC), del que el autor de «Canto general» fue militante.

El PC se basó para ello en unas declaraciones del antiguo chofer de Neruda, Manuel Araya, que en 2011 insistió en que el poeta fue asesinado por agentes del régimen mediante el suministro de una inyección letal mientras estaba internado en una clínica de Santiago. En cambio, en este nuevo informe, según asegura Amorós, el doctor Tapia señala que «se puede plantear que la forma médico legal de la muerte del señor Pablo Neruda se correspondería con una muerte no violenta (es decir, muerte natural) del tipo muerte por enfermedad».

Añade también que este caso «puede clasificarse dentro de las llamadas muertes repentinas, es decir, aquellas muertes naturales cuyo desenlace fatal -si bien era esperable- no contaba con elementos objetivos que hicieran sospechar que ocurriría en un corto periodo de tiempo».

Sobre la posible exhumación de los restos, el doctor Tapia sostiene que «un eventual análisis de la osamenta de la víctima podría aportar antecedentes necesarios para conferir un mayor sustento científico al diagnóstico de cáncer prostático». En cambio, considera que sería difícil confirmar mediante este mismo procedimiento si Neruda recibió una inyección letal.

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