27 de octubre 2011 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Qué se arregló, en concreto, en la cumbre europea? ¿Cuáles fueron los avances? No hay mucho que computar según la opinión de nuestro experto en mercados internacionales -escudado en la mítica máscara de Gordon Gekko- y, de hecho, si los mercados se hubiesen destruido sería fácil culpar a la reunión por no haber satisfecho las expectativas.

Periodista: Terminó la cumbre europea. Wall Street subió más de 100 puntos. Tiene que haber sido un éxito. Pero no me pida que le explique por qué. No es sencillo dar con la clave.

Gordon Gekko: Si los mercados se hubiesen derrumbado no habría problema en identificar las razones.

P.: Seguro. El 8 de octubre, Merkel y Sarkozy prometieron, con toda solemnidad, y para el lunes pasado, una solución a las vicisitudes de Europa. Solución que todavía brilla por su ausencia.

G.G.: La presidencia de la Unión Europea, en manos de Polonia, dijo que se labraron los acuerdos políticos necesarios.

P.: Menos mal porque en algún momento la tensión entre los líderes se cortaba con cuchillo. No discuto que lo fundamental son los acuerdos políticos, pero, seré curioso, ¿cuál es la sustancia que se acordó? Se me pasó por alto. Son más ricos en información todos los cables periodísticos previos que los documentos que dejó el cónclave. Dan cuentan de un debate que no figura para nada en los magros anuncios oficiales.

G.G.: La discusión pormenorizada existió. Ahora bien, a ese nivel de detalle, es obvio, no hubo acuerdo. Por eso faltan las precisiones.

P.: Por suerte no se salió del encuentro con las manos vacías.

G.G.: La cumbre no fue un éxito. Desde ya. Pero usted reconocería a simple vista la realidad de un fracaso.

P.: Sería estrepitoso.

G.G.: Tal cual. Lo que se consiguió es muy poco. Pero todo suma. La aprobación del Parlamento alemán que logró Merkel es valiosa. Permitirá apalancar la Facilidad de Estabilidad Financiera (FEEF).

P.: Tampoco Merkel entró en mucho detalle.

G.G.: Lo que más importa es que ya tiene la venia en el bolsillo. Si era imperativo que Italia hiciera mayores gestos de austeridad, también se los arrancó a un Berlusconi acorralado.

P.: ¿Y cuánto se apalancará la FEEF? ¿Cuál es el número definitivo? Se pasó de considerar un poder de fuego de 2 billones de euros a un billón. Pero tampoco se estampó esa cifra. Por ningún lado.

G.G.: Es cierto. En ese casillero se ubicó una promesa. La de multiplicar «varias veces» los recursos.

P.: Es difícil de creer que los mercados no hayan acribillado al euro (y a los activos de riesgo en general) después de comprobar semejante indefinición en un tema que ha sido el eje de las discusiones durante tanto tiempo.

G.G.: No es lo usual. Pero es mejor así.

P.: ¿Se sabrá la magnitud en algún momento?

G.G.: Se dice que se dará a conocer en noviembre.

P.: ¿Tampoco se esclareció cuál será el mecanismo que se usará para potenciar la artillería de la FEEF?

G.G.: En efecto.

P.: ¿Existen dos propuestas en pie?

G.G.: Según fuentes off the record. Ambas estarían vinculadas a la provisión de garantías por parte de la FEEF. Ya sea atadas a la emisión de nuevos bonos o a la constitución de un vehículo especial de inversión que buscaría atraer recursos de terceros.

P.: Uno lee que el FMI está interesado en participar. Y que se busca tentar a fondos soberanos de riqueza. ¿Qué hay de cierto?

G.G.: Que uno sepa, el fondo ya está involucrado en los rescates de los países pequeños. Si la cosa se complica es obvio que participará en apagar (o en prevenir) un incendio a mayor escala. La idea de los fondos soberanos es puro humo. La FEEF ya emite obligaciones. Son AAA. Y los fondos soberanos las pueden comprar.

P.: De hecho lo hacen.

G.G.: Ahora bien, ¿de cuánta plata estamos hablando? ¿Cuántos bonos van a comprar? ¿Cientos de miles de millones de euros? Y si no están muy apurados en cargar sus alforjas, ¿qué hacemos?

P.: En algún momento alguien olfateó que la realidad se ponía peliaguda. Y lanzó la versión de que China venía al rescate de Europa.

G.G.: Vale lo anterior. Si quiere algo concreto puede desempolvar la propuesta de los BRIC en la última reunión ministerial del G-20. Ellos ofrecieron aportar recursos al FMI para aumentar su capacidad prestable. No dijeron que les interese un vehículo especial de la FEEF. Ni mucho menos un CDO. Pero sí les sirve el paraguas del FMI. Pero la iniciativa no prosperó. La bocharon EE.UU., Canadá, Australia.

P.: En perspectiva, la agenda de la cumbre europea tenía tres temas centrales. El más importante -reforzar los fondos de rescate- no aportó un progreso significativo. Se promete que lo hará en noviembre. ¿Qué pasó con los dos restantes? ¿Cuál será la quita que se le impondrá a la deuda de Grecia?

G.G.: No se cerró un número.

P.: Y para peor se filtró que el FMI quiere que el recorte trepe al 70%-75%...

G.G.: Será parte de las chicanas de toda negociación. O habrá quedado muy impresionado por la solución argentina. Éste es el tema que llevará más tiempo. Aun cuando se pacte con los representantes de la banca, después habrá que arrear a los damnificados. Si no se pudo lograr la masa crítica cuando la quita era del 21%, no sé cómo se hará para conseguirlo ahora. A menos que Europa estalle, que es lo que se quiere evitar.

P.: Sólo se avanzó con la capitalización de los bancos.

G.G.: Por lo menos se dibujó un esquema de acción. No sólo preocupa la capitalización, sino asegurar el fondeo a plazo de la banca. Pero a decir verdad, se hubiera podido garabatear igual sin necesidad de tanto despliegue de líderes políticos.

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