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Dilma Rousseff se blinda y lanza paquete reactivador

«No dejaremos que esa crisis internacional contamine la economía brasileña, que se distingue de las otras economías; nosotros continuamos el crecimiento. Tenemos cómo impedir esa contaminación externa y nos estamos preparando para un 2012 con un crecimiento del 5%; ésa es nuestra meta», dijo ayer Mantega en rueda de prensa. Para ello lanzó medidas para estimular la compra de electrodomésticos de la línea blanca y la reducción de impuestos a las viviendas populares, entre otras. Se anunció la reducción de impuestos en heladeras, cocinas y lavarropas hasta marzo de 2012, mientras habrá una reducción de la carga impositiva para las pastas y el pan.
«Estamos bajando el costo financiero, esto es bueno para el consumidor, para el cual habrá financiamientos más baratos y precios menores. Espero que los comercios hagan promociones de heladeras y con financiamiento», añadió el funcionario. El ministro afirmó que se trata de un programa «sostenible», dado que «no hay riesgo de una disparada de la inflación y agregó que el «endeudamiento de las familias es normal», a la vez que hay bajo nivel desocupación; «los trabajadores tienen empleo y salario».
Pero para alcanzar la meta de crecimiento de 2012 es clave reactivar la construcción, tema que preocupa a la presidenta Dilma Rousseff, quien pidió dinamizar el programa habitacional Mi Casa, Mi Vida. Al respecto, Mantega redujo al 1% el impuesto único cobrado para la compra o la construcción de viviendas de hasta 85.000 reales (48.000 dólares). Además rebajó el IOF sobre el crédito al consumidor del 3% al 2,5% al año. También eliminó el IOF del 2% para las colocaciones de extranjeros en acciones de la Bolsa, para facilitar las captaciones económicas de empresas brasileñas, entre otros estímulos que conciernen a los extranjeros.
El objetivo de estas medidas es enfrentar el costo financiero en el país, «que todavía está muy alto», dijo el ministro, que consideró esa medida «una señal importante para que el empresario continúe invirtiendo y apostando en el mercado interno» e indicó que ha habido acuerdos con la industria para que mantenga el empleo. «A medida que sea necesario, adoptaremos nuevas medidas para garantizar que el mercado y el empleo continúen fuertes», afirmó el ministro, que además estimó que las medidas probablemente costarán más de 1.000 millones de reales (u$s 560 millones) en menores ingresos tributarios el próximo año. Sin embargo, destacó que mientras la economía gana impulso, la recaudación de impuestos en otras áreas podrían compensarlo. Para los analistas, el costo fiscal será de u$s 1.500 millones.
Las medidas se suman a los incentivos de u$s 16.000 millones otorgados a mediados de año en el programa Un Brasil Más Grande, destinado a darle beneficios a la industria nacional.
Agencias ANSA, EFE, Reuters y AFP


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