18 de enero 2016 - 00:00

Dolly Parton, la reina del country, cumple 70 con su fama intacta

A contrapelo de la “alta cultura”, que se burla de sus atuendos y sus cirugías, Dolly Parton sigue siendo adorada como una diosa en buena parte de Estados Unidos.
A contrapelo de la “alta cultura”, que se burla de sus atuendos y sus cirugías, Dolly Parton sigue siendo adorada como una diosa en buena parte de Estados Unidos.
Sevierville - En Estados Unidos hay una reina que es adorada como una diosa: Dolly Parton, la cantante de country de mayor éxito que cumple 70 años el 19 de enero.

En las ciudades del sur de Estados Unidos hay monumentos delante de cada alcaldía, en su mayoría hombres mayores en uniforme. Pero no en Sevierville, Tennessee. Allí, la estatua es la de una joven mujer con una guitarra sentada en una piedra, y aunque es de metal gris, no hay duda de que su cabello es rubio. Representa a la adorada diosa de la música local.

"Realmente, no soy más que la chica del al lado, siempre y cuando uno tenga al lado un parque de atracciones", afirma la cantante sobre sí misma. Parton sabe muy bien quién es y a quién le debe todo. Jamás trataría con arrogancia a sus fans, para quienes es posible que ella sea más importante que el Presidente.

Y a quién le importa que la "cultura seria" mire con desprecio a esta artista con numerosas operaciones de cirugía estética. "Se sorprenderían de lo caro que es verse tan barata", se ríe.

Jeans ajustados, camisa vaquera, cabello rubio y una amplia sonrisa son su marca desde que era una adolescente. Creció en una cabaña diminuta con 11 hermanos donde siempre había música. "Éramos pobres como la mugre", dijo cierta vez, y sigue cuidando esa imagen de alguien que surgió de lo más bajo pese a ser hoy millonaria. Aún sigue cantando sobre "aquellos buenos tiempos en que nos iba mal".

Parton
se hizo famosa ya siendo adolescente y en Nashville, la capital mundial de la música country, conoció a un hombre amable con guitarra y sombrero que le recomendó seguir su corazón a la hora de hacer música. Era Johnny Cash.

La cantante se convirtió rápido en una estrella y sigue siéndolo. Tuvo 25 números uno en las listas de éxitos, publicó casi 50 discos y escribió 3.000 canciones. Paradójicamente, quizás la más famosa se convirtió en un hit mundial en boca de otra persona: "I Will Always Love You" es inseparable de la figura de Whitney Houston.

La primera canción en el primer disco de Parton se llamaba "Dumb Blonde", "rubia tonta". Nunca le importaron las críticas a su imagen. "Sé perfectamente que no soy tonta. Ni rubia".

El color de su pelo es una de sus tres marcas personales. Las otras dos las debe a un cirujano: unos pechos desde luego difíciles de olvidar. "Conocí a Dolly cuando no tenía pecho", señaló su mánager Lee Solters en cierta ocasión. Y Parton no se arrepiente de sus varias operaciones. "¿Por qué debería parecer un perro viejo si puedo evitarlo?"

No, no tiene un pelo de tonta, sino que es una mujer de negocios muy hábil, que como música y actriz, con su parque de atracciones "Dollywood" y otros proyectos gana dinero, por ejemplo con la venta de pelucas. Y que coquetea con la imagen de una vida alocada ("Mis debilidades son la comida y los hombres, en ese orden"), pero lleva 50 años casada con el que conoció en su primer día al llegar a Nashville ("Es el primer matrimonio de los dos. Y el último").

Es también quien odiaba la escuela y se deprime al ver "a todos esos niños pobres inocentes en los autobuses escolares", pero que a la vez dona cada año millones de libros a los colegios. Alguien que no sabe y a la vez sabe perfectamente lo que quiere, y que también da a los fans lo que quieren.

Pero es imposible ocultar que Dolly Parton ya no es la que era. Su voz ya no tiene la misma potencia y su aire es todo menos juvenil. Pero para los habitantes del este de Tennessee sigue siendo una diosa y "una de nosotros". Quizás porque trabaja duro, bajo el lema: "Si quieres ver el arcoiris, tienes que aguantar la lluvia".

Agencia DPA

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