Julio Baccaro, figura emblemática del teatro nacional, primero como actor, luego como director y docente, murió el viernes a los 76 años tras sufrir en la calle una súbita descompensación cardíaca. En la actualidad, y desde 2011, era presidente de la Casa del Teatro. Nacido en Buenos Aires, Baccaro se formó en la Universidad Nacional de La Plata para luego perfeccionarse en la de Buenos Aires con figuras como Juan Carlos Gené, Oscar Fessler y Augusto Fernandes.
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En España, en la Universidad Complutense, se especializó en el teatro del Siglo de Oro, y finalmente en Italia especializó sus prácticas en la dirección en el famoso Piccolo Teatro de Milano.
Su labor como actor es vasta. Participó, a lo largo de su carrera, en obras como "Babilonia", "El Principito", "La Batalla de José Luna", "No conspires, Nicanor", "Un inocente adulterio", "Un tal Servando Gómez" y "Locos de verano". En televisión, que frecuentó principalmente en su juventud, apareció en la telenovela "El amor tiene cara de mujer" y en los ciclos "Teatro Palmolive del Aire", "Teatro Breve", "La Casa del Teatro y Usted" y "Alta Comedia".
Como director teatral se destacó con puestas de "Flores de acero", "Elvira", "Narcisa Garay, mujer para llorar", "Matinatta", "La dama duende", "Las obreras", "Crónica de un secuestro", "Sor-presas", "Locas por el biógrafo", "Casa con dos puertas mala es de guardar", "Mi Buenos Aires de entonces", "Justo en lo mejor de mi vida", "La muerte de un viajante" y "El día que me quieras", entre muchas otras. En 1986 fue designado director del Teatro Nacional Cervantes por el ministro de cultura de entonces, Marcos Aguinis. Asumió el mismo cargo en 2002, y allí tuvo que enfrentar, con alentadores resultados, uno de los momentos más críticos de la sufrida sala dependiente del Estado. Recibió los premios Podestá, Florencio Sánchez, Estrella de Mar, María Guerrero, Molière y ACE.
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