28 de julio 2015 - 00:00

¿EE.UU. libera a un espía para calmar a Israel?

Jonathan Pollard
Jonathan Pollard
Jerusalén - Israel trata de separar la posible liberación del exespía Jonathan Pollard, que podría producirse este mismo año, de su tajante oposición al acuerdo nuclear con Irán, dos espinosos asuntos que se interponen en sus relaciones con Estados Unidos.

Políticos y activistas tratan de desvincular ambas cuestiones no sólo por las repercusiones políticas a nivel interno en cada país, sino también porque el Gobierno israelí no quiere que la posible liberación del espía sea presentada como una "compensación" y, con ello, se caigan las esperanzas de que los republicanos voten contra el acuerdo cuando llegue al Congreso.

"Ciertamente no hay ninguna conexión entre la liberación de Pollard, que es una cuestión de misericordia y justicia, y el mal acuerdo con Irán, que es un asunto existencial y de seguridad", dijo en ese sentido el diputado del partido centrista Kulanu (socio de la coalición de Gobierno), Michael Oren, exembajador israelí en Wa-shington.

La polémica en torno a este asunto emergió el viernes a raíz de una información del Wall Street Journal sobre que Estados Unidos no pondrá esta vez obstáculos cuando Pollard se presente en noviembre ante la Comisión de Libertad Condicional, al cumplirse treinta años de su encarcelamiento.

El caso de Pollard, un exanalista de Inteligencia de la Marina, detenido el 21 de noviembre de 1985 por el FBI por entregar fotografías secretas a la inteligencia israelí, fue elevado ante la Casa Blanca por todos los primeros ministros israelíes desde Isaac Rabin (1992-1995).

Sin embargo, unas veces por razones políticas, otras legales o por oposición de los organismos de inteligencia estadounidenses, las sucesivas peticiones de que sea excarcelado -en los últimos años ya por razones humanitarias, debido a su delicado estado de salud- fueron rechazadas una tras otra.

En las últimas dos décadas, diputados israelíes de derecha e izquierda apelaron a Wa-shington en favor de Pollard y, según distintas fuentes, su caso llegó a formar parte de distintos compromisos indirectos dentro del proceso de paz israelo-palestino.

El diputado Nachman Shai, de la coalición opositora Unión Sionista y presidente del comité del Parlamento para la liberación de Pollard, consideró que el espía "no es una carta política y relacionarlo con el pacto con Irán o la liberación de prisioneros árabes es ridículo, vergonzoso y humillante".

"Llegó el momento de liberarlo. Se ganó su libertad por derecho", destacó al recordar que se trata del agente que más tiempo estuvo en una prisión estadounidense por un delito de espionaje a favor de un país amigo.

El caso Pollard, que en 1996 obtuvo la nacionalidad israelí, hizo temblar los cimientos de las relaciones israelo-estadounidenses a mediados de los años 80 por la particularidad de que un país pequeño tuviera un agente infiltrado en su principal aliado militar y fuente de apoyo político, a pesar de que la información entregada por él no era sobre Estados Unidos sino sobre países de Medio Oriente.

Alistair Baskey, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, explicó que "el nexo entre el estatus de Pollard y consideraciones de política exterior es cero".

Una de las cuestiones que se analizan aún en Israel es si, de ser liberado, Pollard podrá radicarse en el Estado judío, donde sería recibido como un héroe, algo que en Washington podría no gustar.

Agencia EFE

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