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EE.UU.: otras 25 películas pasaron a ser patrimoniales
«El pibe» (en la foto Charles Chaplin con Jackie Coogan) y «El silencio de los inocentes» (Jodie Foster con Anthony Hopkins), entre los nuevos 25 films patrimoniales.
Los films, que cubren un período que va desde 1912 a 1994, pasarán a engrosar el registro nacional de películas de la Biblioteca, debido a que «representan la rica diversidad creativa y cultural del cine estadounidense», indicó la institución en un comunicado.
El clásico de animación de Walt Disney «Bambi» ha sido elegido por su «atemporalidad» y por «deleitar a generaciones desde su debut hace cerca de 70 años», así como por la forma en que esta fábula captura la belleza con sus imágenes. La Biblioteca del Congreso estadounidense elige anualmente 25 films para su preservación, entre las miles de propuestas presentadas por el público, por su importancia «cultural, histórica o estética» y su relevancia para la cultura del país.
Desde ahora, las cuitas de Forrest Gump, inmortalizadas en el homónimo film de Robert Zemeckis, o las desventuras de «El Mariachi», el largometraje en español que sacó del anonimato al director Robert Rodríguez, serán conservadas como herencia cultural.
La lista de 25 películas incluye clásicos de la historia del cine como «The Lost Weekend» («Días sin huella») de Billy Wilder; «The Iron Horse», la épica historia del oeste americano de John Ford, o la emotiva «The Kid» («El pibe»), de Charles Chaplin. Entre los títulos más recientes destaca el macabro film de suspenso «The Silence of the Lambs» («El silencio de los inocentes»), con Jodie Foster y Anthony Hopkins, o la historia de violencia en las aulas de «Stand and Deliver», del director cubano-estadounidense Ramón Menéndez. Todas estas películas serán sometidas a un proceso de conservación y clasificación para que puedan perdurar con los años y ser de libre acceso para las generaciones futuras.
La «patrimonialización» de los tesoros fílmicos del cine comenzó hacia fines de los años 80, al calor de un debate que hoy carece de vigencia: fue cuando varios estudios de Hollywood, para alimentar el mercado del video (por entonces VHS) y la televisión, comenzaron a colorizar algunos clásicos (entre ellos «Casablanca» o «Qué bello es vivir»), lo que motivó fuertes protestas por parte de personalidades como Martin Scorsese y Woody Allen. James Stewart, por caso, había ironizado al verse en colores en el citado film navideño «Qué bello es vivir», de Frank Capra, diciendo «Parezco un huevo de Pascua». Así las cosas, si un film era considerado «patrimonial» por el Congreso, alterarlo de cualquier manera se convertía en algo ilegal.
No sólo la posterior digitalización del patrimonio de Hollywood que se inició a fines de los 90, sino también la falta de interés del público por ver películas colorizadas frenó por completo aquellas viejas alarmas, al igual que la belicosidad. Por el contrario, el surgimiento de empresas especializadas en restauración y sellos de calidad como Criterion revirtieron el movimiento colorizador, al punto de que lo que se puso de moda era ver esos clásicos en las mejores condiciones posibles, y tal como los concibieron sus autores.
Sin embargo, la patrimonialización de 25 films anuales se mantiene como una costumbre que ahora sólo apunta al homenaje y al cuidado, aunque ya no actúa como policía ante los extintos colorizadores.


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