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Egipto: Fuerzas Armadas dicen que dejan el poder en 6 meses
Manifestantes observaban ayer, en la plaza Tahrir, carteles con el rostro de algunos de los fallecidos en las casi tres semanas de revuelta (foto izquierda). A la derecha, un policía, que participó de una protesta por aumento salarial junto a otros efectivos, era abrazado por dos manifestantes opositores.
En su «Comunicado número 5», el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas -instancia formada por unos veinte generales- «asume la dirección de los asuntos del país de manera provisional por seis meses, hasta que se celebren las elecciones legislativas y de la presidencia de la República».
Este comité decidió «la disolución de la Asamblea del Pueblo y de la Shura» y «la suspensión de la Constitución», así como la creación de una comisión que deberá redactar las enmiendas de la carta magna, cambios que luego serán sometidos a referendo.
La disolución del Parlamento, después de las pasadas elecciones de noviembre empañadas por denuncias de fraude, y la revisión de la Constitución, que limita las condiciones ser candidato a la presidencia, forman parte de las reivindicaciones de los manifestantes que condujeron a la caída de Mubarak.
Sin embargo, el texto no hace referencia sobre la abolición de la controvertida ley de emergencia (estado de excepción) en vigor desde 1981, una de las principales exigencias de los egipcios, quienes también piden que el Ejército allane el camino a la puesta en libertad de los prisioneros políticos.
En el escrito, el Consejo también indicó que gobernará por decreto durante el período de transición, y que su jefe, el mariscal Mohamed Husein Tantaui, estará encargado de representarlo «en el interior y en el exterior», lo que virtualmente lo convierte en jefe de Estado. Tantaui fue, paradójicamente, un hombre del riñón de Mubarak.
«El Consejo se da cuenta de que el desafío verdadero que afronta Egipto es conseguir el desarrollo a través de un ambiente de libertad y de reformas constitucionales para cumplir con las peticiones legítimas», se lee en el comunicado. Por otra parte, el ejército reiteró que Egipto sigue ligado a los tratados internacionales firmados, lo que fue considerado un mensaje para calmar las inquietudes de Israel, que se había manifestado preocupado por la vigencia del acuerdo de Camp David (1979), que declara la paz entre ambos países. Es precisamente este pacto el que convierte a Egipto en un mediador y socio imprescindible para la región en la mirada de EE.UU. (ver aparte).
El golpe de fuerza dado por el Consejo dejó desprevenido hasta el primer ministro del Gobierno provisional, el general retirado Ahmed Shafiq (ratificado ayer por los militares), quien en esos momentos daba una conferencia de prensa. Shafiq se enteraba del contenido del comunicado castrense por papelitos de color rosa que le pasaban sus asistentes. Luego de afirmar que lo que más le preocupa es la «seguridad» de los egipcios, Shafiq reveló que «lo que sé es que el ex presidente (Mubarak) está en Sharm el Sheij».
La respuesta inicial de figuras de la oposición y líderes de las protestas fue abrumadoramente positiva. «Victoria, victoria», gritaban activistas pro democracia en la plaza Tahrir de El Cairo. «Se necesita más, se necesita más», cantaban otros.
Varios manifestantes discutían acaloradamente sobre si quedarse o cumplir con las órdenes del Ejército para ayudar a poner nuevamente de pie a Egipto. «El pueblo quiere la plaza despejada», gritaba un grupo. «No nos iremos, no nos iremos», replicaba otro.
Envalentonados por la revuelta, agentes policiales se reunieron fuera del Ministerio del Interior para exigir un aumento de sueldo. Además, hoy fue declarado feriado bancario luego de que trabajadores interrumpieran sus operaciones en las principales entidades estatales del país.
Se espera que hoy el Ejército prohíba las reuniones de sindicatos y gremios profesionales e impida huelgas. También habrá una advertencia contra aquellos que creen «caos y desorden», adelantó una fuente militar, y agregó que pese a esa determinación, las FF.AA. reconocen el derecho a protestar.
Por su parte, la islamista Hermandad Musulmana exigió a la junta militar que gobierna el país que aplique una amnistía a presos políticos y el final de la Ley de Emergencia. Asimismo, pidió la formación de un nuevo Gobierno que defienda los principios de «eficacia y honestidad» y esté integrado por figuras «aceptadas popularmente», así como llevar a los tribunales a todos los sospechosos de actos de corrupción.
Finalmente, la HM reclamó que se aceleren las investigaciones para dar con los responsables de los tiroteos que sufrieron los manifestantes durante la última revuelta popular, una protesta de casi tres semanas en la que hubo unos 300 muertos y más de 5.000 heridos. Organizaciones de derechos humanos denunciaron la participación de militares en numerosas violaciones, pese a la declamada «neutralidad» que las Fuerzas Armadas dijeron tener.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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