Estos números no pueden compararse con las de un año atrás porque el INDEC retomó esta medición a partir del segundo trimestre de 2016. Pero muestran el correlato de la pobreza e indigencia.
La mitad de la población que recibe ingresos no llega a los $10.000 mensuales ($9.700), son 12 millones de personas que incluye a asalariados, jubilados autónomos, changas y prestaciones sociales,según cifras difundidas ayer por el INDEC. De acuerdo con estos datos, seis de cada diez habitantes con trabajo no alcanzaban a superar con sus ingresos individuales el costo de la canasta básica total, condición que también enfrentaban el 40% de los hogares.
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Estas cifras corresponden al informe sobre la Evolución de la Distribución del Ingreso del INDEC, correspondientes al primer trimestre de este año. Según el estudio oficial, el 60% de la población tenía niveles de ingresos promedios de $ 13.093, situación en la que se encuentran más de 9,5 millones de personas. Si se calcula el ingreso total de los hogares la remuneración promedio llegó a los $ 13.876, situación que alcanza a más de 3,2 millones de familias. Ambas cifras se encuentran por debajo del costo de la canasta básica total, que define el nivel de pobreza, registrada por el INDEC, de $14.090 para una familia tipo de cuatro miembros, en marzo pasado.
Según el informe del INDEC el 10% más pobre de la población reunía el 1,4% del ingreso, mientras que el 10% más rico, el 31,6%. Además, si se toma el 30% de la población con mayores ingresos, este grupo reúne el 62%, mientras que el 30% más pobre retiene el 8,7%. Sin embargo, si se toma solamente a los ocupados, tanto asalariados como independientes, el 10% más rico concentra el 27,5% del ingreso, mientras que el 10% más pobre el 1,4%. Ahora si se toma el tercio más rico, la concentración del ingreso alcanza a 56,5%, mientras que el tercio de menores ingresos reúne el 9,3%, informó el INDEC. Este es el ingreso total individual, que tiene la particularidad de incluir en el mismo a las diversas fuentes de ingreso individual, tanto las laborales como las no laborales. "Es decir que comprende a los ingresos provenientes del trabajo, así como también otras fuentes, como por ejemplo las jubilaciones y pensiones o subsidios", destacó el informe del INDEC. No hubo comparaciones respecto a la medición del primer trimestre de 2016 porque en ese período el INDEC se encontraba revisando todos los métodos de medición, luego de la intervención en el organismo, dispuesta en 2006.
La mitad de la población que cuenta con menores ingresos está compuesta, en su mayoría, por mujeres, lo que refleja la brecha en los sueldos percibidos entre el género femenino y el masculino.La diferencia se replica en el 10% más pobre.
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