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El aislamiento da más oxígeno al régimen
Grupos de derechos humanos estiman que la cifra de muertos en los últimos días supera la registrada en otras protestas en el norte de África, pero las restricciones a los medios y el bloqueo de las comunicaciones han mantenido la mayoría de los acontecimientos fuera de la vista.
«Lo que hace a Libia diferente es que está mucho más aislada, relativamente», dijo Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente del grupo activista Human Rights Watch. «Es casi una Corea del Norte. No hay periodistas extranjeros, muy poca sociedad civil. Es mucho más difícil sacar información que influya», sostuvo.
Gadafi reforzó sus lazos con Occidente
-y con las firmas petroleras- en los últimos años, desde que renunció a su programa nuclear. Pero las capitales occidentales aún tienen mucha menos capacidad de influir en él que en otros aliados como el Ejército egipcio, la élite tunecina o la familia real de Bahréin.
La Unión Europea podría suspender las negociaciones comerciales e instar al retiro de las firmas de turismo y energía. Pero como después del aplastamiento de la «revolución verde» en Irán en 2009 y las medidas de fuerza en Birmania en 2007, la comunidad iternacional y los defensores de derechos humanos encuentran que tienen poca influencia real.
Antes de comenzar a tender puentes con Occidente, los libios sobrevivían por sí mismos. «Los libios se tienen mucha confianza», afirmó Sir Richard Dalton, ex embajador británico en Libia e Irán. «El estado de sus relaciones internacionales no es un factor que influya mucho en la toma de decisiones nacionales, y la Unión Europea y otros no tienen mucha influencia», aseveró.
El viernes, la cobertura de los medios sobre la represión del Ejército de Bahréin desató airados reclamos de Washington a los líderes locales, que retiraron a los uniformados de las calles. Por el contrario, el comienzo de la revuelta en Libia quedó relegado a un segundo lugar en los noticieros y diarios estadounidenses.
Libia tiene bastante menos inversión extranjera que sus vecinos, pero bastante más que Birmania o Irán. En último caso, Gadafi, como otros líderes africanos, sabe que puede recurrir a otros lados, particularmente a China, si las firmas de Occidente se ven sometidas a presión para dejarlo de lado.
Sudán, Zimbabue, Sri Lanka, Birmania e Irán se beneficiaron del comercio, la ayuda y el apoyo diplomático de Pekín ante las sanciones occidentales por violaciones a los derechos humanos y abuso de poder. Pero pocos ven un éxodo inmediato de inversión extranjera de Libia, dadas sus lucrativas reservas de crudo.
La mayoría de los expertos piensan que la forma en que transcurran los eventos en Libia dependerá bastante más de factores políticos internos que de influencia externa. La lección con Egipto y Túnez, dicen, es que los autócratas caen cuando ya no pueden ordenarles a las fuerzas de seguridad que restauren el orden.
Sin embargo, eso podría no bastar. Los manifestantes libios pueden pensar que la corriente de la historia está con ellos.
El analista de Nomura, Alastair Newton, piensa que la caída del régimen podría ser inminente, y advirtió que el aumento de las revueltas regionales llegó a un punto en el que representa una amenaza para el suministro energético mundial.
Agencia Reuters


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