13 de enero 2016 - 00:00

El Borges “conjurado” con Petit de Murat y Güida

El Borges “conjurado” con Petit de Murat y Güida
"Cuentos para leer los sábados elegidos por J.L. Borges y U. Petit de Murat para Crítica" (Bs. As., Alfaguara, 2015, 350 págs .)

¿Es posible considerar que Jorge Luis Borges, el gran Borges, haya aprendido las fórmulas que caracterizan su escritura del dibujante y caricaturista Pascual Güida?, se puede preguntar quien haya elegido este libro de cuentos para entretener sus vacaciones al llegar al número 18, de los 21 de esta antología.

En ese breve cuento, "La última bala", el lector se enfrenta a adjetivos aventurados ("orondos edificios", "barrio chúcaro", "jopo fatal"), el uso de diminutivos del tipo "vereditas" o "chamberguito", la frase contundente ("perros sueltos que reclaman el cascotazo"), las enumeraciones a partir de un reiterado "hay" (que sirve para describir el "barrio del Sapo"), el relato forjado como un testimonio personal, el atractivo de la ironía y la frase mordaz ("no era ni creyente ni ateo, lo que quiere decir que el fanatismo típico de los vasco estaba disponible en él"), entre otras rasgos literarios que veinte años después Borges vería como un ejemplo de "cuando en arte se exhiben y dilapidan recursos".

"La última bala" cuenta del duelo ente el vasco Letamendi, dueño del almacén El Emporio, y el compadrito y cuchillero Suárez, conocido como Lujanero y Viborita. Si el disgusto no fue causado por una mujer seguramente fue por una trampa de juego del Viborita, de quien no consta que fuera un tahúr. Un sábado, día de mayor concurrencia en El Emporio, como en un western se encierran a solas en la pieza donde acostumbran a jugar viajantes, vagos, compadritos y troperos. Letamendi empuña un Colt, y Viborita, como sabrá el lector finalmente, no necesita apelar el cuchillo, le basta con ser de buenos reflejos, corajudo y sobrador.

En 1933 Natalio Botana, dueño del diario Crítica, le propone al periodista Ulyses Petit de Murat que retome y vuelva a sacar el suplemento literario de los sábados "Revista multicolor" que años atrás había editado durante un tiempo el poeta Raúl González Tuñón. Para hacerlo Petit de Murat convoca a su amigo Borges, que hasta ahí había participado en revistas literarias, y así viviría la experiencia de una redacción. Durante los 58 números de "Revista multicolor" Borges se transforma en periodista cultural. Siguiendo el estilo del diario, sensacionalista, populachero, dado al escándalo, a los hechos de sangre y a los "monstruos humanos", los cuentos que publicará la "Revista multicolor" serán de corte policial, de dramáticos amores, de carácter fantástico, pero de grandes autores, Schwob, Chesterton, O.Henry, Kipling, Dickens, Wells, London, Hemingway, Chejov, entre otros que aparecen en esta selección que hizo y prologó Álvaro Abós. Hay cada tanto cuentos de Norah Lange, Mallea, Davobe, Onetti, amigos de los editores.

Y como Botana les ordenó dar de vez en cuando textos propios, Borges aprovecha para publicar los shwobianos cuentos que formarán el libro "Historia universal de la infamia". Entre ellos está "Hombre de la esquina rosada", que antes había aparecido en otras publicaciones como "Leyenda policial" y "Hombres pelearon". Cuento que resulta obvio relacionar con "La última bala" del Pascual Güida. Y que la profesora en Letras Irma Zangará directamente atribuye al autor de "El aleph". Dado que a Borges le gustaba coleccionar anécdotas, distraerse en "falsear y tergiversar historias ajenas", es posible que Güida le contara el duelo del vasco y el Lujanero, y él lo haya volcado en palabras. Es una pena que nadie se acerca a Güida, que trabajó como ilustrador en los más diversos medios, a preguntarle sobre esa broma que pergeñaron con quien en 1985, año en que el hoy olvidado dibujante moría en el apogeo de su fama mundial publicaba los poemas de "Los conjurados", algo que ellos dos habían sido burlonamente en la redacción de un mítico diario.

Máximo Soto

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