8 de febrero 2016 - 00:00

El cine argentino afirmó su prestigio en los Goya

Ricardo Darín, Mejor Actor por “Truman”, la noche en que los Goya también premiaron a “El clan” como Mejor Film Iberoamericano.
Ricardo Darín, Mejor Actor por “Truman”, la noche en que los Goya también premiaron a “El clan” como Mejor Film Iberoamericano.
Se afirmó el prestigio argentino, el sábado en la 30ª entrega de los Goya que otorga la Academia Española de Cine: Ricardo Darín se consagró como Mejor Actor por "Truman", y "El clan" resultó Mejor Film Iberoamericano. El hispano-argentino "Truman", de Cesc Gay, fue el gran ganador, con los premios a Mejor Film, Director, Actor, Actor Secundante para Javier Cámara y Mejor Guión para Cesc Gay-Tomás Aragay. En total, ganó 5 de las 6 nominaciones que tenía. La sexta, Mejor Montaje, hubiera sido para el argentino Pablo Barbieri, pero se la llevó otro. Todo no puede ser. También Darín perdió tres veces (por "El hijo de la novia", "El baile de la Victoria" y "Relatos salvajes") antes de disfrutar esta noche triunfal.

El resto del palmarés fue para "Nadie quiere la noche", de Isabel Coixet (4 premios), "La novia", "A cambio de nada", "Palmeras en la nieve" (2 cada uno), "Un día perfecto" (Adaptación), "Techo y comida" (Actriz, Natalia de Molina), "Mustang" (Mejor Film Europeo), "Un otoño en Berlín", "El desconocido", "Anacleto, agente secreto", el dibujo "Atrapa la bandera", que acá se estrenó como "Una familia espacial", y el documental "Sueños de sal", cuyas ganancias van directo a Cruz Roja y Caritas.

Muy lindas las palabras de las productoras españolas de "Truman", Marta Esteban, y de "El clan", Esther García, con quien subió Axel Kuschevatzky por Telefé y Telefónica. Pablo Trapero no fue, porque acaba de ser nuevamente padre, explicó García. Admirable el gesto de Ricardo Darín abrazando a cada uno de sus competidores antes de subir al escenario y asegurar que en el arte nadie compite, sino que todos suman. Emotivos, el recuerdo de Javier Cámara ("hace 30 años yo estaba trabajando en el campo"), el agradecimiento de un actor a su director y el de éste a su abuela, en ambos casos por sacarlos de la vagancia (Miguel Herrán, Daniel Guzmán, "A cambio de nada").

Punto alto de emoción, con toda la sala de pie, el homenaje al prolífico autor de comedias populares Mariano Ozores ("Después de los 9 meses", "Una monja y un Don Juan", "Dormir y ligar, todo es empezar", "Cristóbal Colón, de oficio descubridor", "El reprimido", "El calzonazos", "Yo hice a Roque III", etc.): 89 años, 91 películas, más de 70 millones de espectadores, jamás una crítica buena, pero siempre salas llenas. "Ha tenido que llegar un comediante a la presidencia de la Academia para que le den un premio a Mariano Ozores. Gracias, Antonio Resines", decían sus viejos actores Fernando Esteso y Andrés Pajares.

Y más que emoción, estremecimiento, el recuerdo para don Luis Buñuel: ni una sola palabra, sólo imágenes terribles de sus películas en la pantalla, y la tamborrada de Calanda invadiendo la platea y atronando los aires, como él amaba. Sin dudas, el homenaje más coherente, ingenioso y memorable de la noche.

Del resto, sorteando chistes tontos, lloriqueos, interminables dedicatorias y demás padecimientos habituales en este tipo de ceremonias de duración siempre excesiva, cabe apreciar el discurso de Resines como presidente, breve, rápido y conciso, tres momentos musicales ("Las cosas del querer" por Manuel Banderas y Bibi Andersen en lugar de Ángela Molina, "Los fantasmas del Roxy" por el propio Joan Manuel Serrat, "Nariz contra nariz" por Dani Rovira y Berto Romero parafraseando "Mujer contra mujer"), y, eso sí, un palo con clavo en la punta del animador Danny Rovira contra el ministro de Hacienda: "A mí, si me suben el IVA del yate, no pasa nada, porque no tengo yate. Lo mismo le pasa a Cristóbal Montoro con la cultura".

Montoro
no estaba, pero sí Vargas Llosa, Premio Nobel y Príncipe de Asturias, Juliette Binoche, Tim Robbins, Javier Bardem y Penélope Cruz, es decir, cuatro Premios Oscar, la alcaldesa y la presidente de la Comunidad de Madrid, el presidente del Congreso, el ministro de Cultura del Gobierno que se está yendo y los cuatro líderes políticos que están discutiendo la formación del próximo: Pedro Sánchez, del PSOE, Pablo Iglesias, de Podemos, Albert Rivera, de Ciudadanos, y Alberto Garzón, de Izquierda Unida. Para estos últimos hubo varios pedidos amables. En próximas ediciones ya habrá reclamos. O chistes sangrientos, según se porten.

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