15 de febrero 2011 - 00:00

El cine nacional, sin Goya ni Bafta

Alex de la Iglesia en los Goya del brazo con la ministra de Cultura Angeles González Sinde, propulsora de la ley antipiratería que llevó al cineasta a renunciar a la presidencia de la Academia de Cine de España.
Alex de la Iglesia en los Goya del brazo con la ministra de Cultura Angeles González Sinde, propulsora de la ley antipiratería que llevó al cineasta a renunciar a la presidencia de la Academia de Cine de España.
Decepcionante fin de semana. En Gran Bretaña, «El secreto de sus ojos» estaba nominado como mejor film extranjero al Bafta, premio del London Films Critics Circle y la British Academy of Films & Television Arts, pero le ganaron «Io sono lamore» y el sueco «Los hombres que no amaban a las mujeres». Y en España, «El hombre de al lado» era candidato al Goya de la Academia como mejor film hispanoamericano, pero le ganó el chileno «La vida de los peces». Frustrados también los candidatos Armando Bo nieto y Nicolás Giacobone por el guión de «Biutiful», Gustavo Santaolalla por la música de dicha película, y Alejandro Lázaro, nativo de Necochea, por el montaje de «Balada triste de trompeta». En suma, ni un argentino al podio, salvo Federico Luppi y Leonardo Sbaraglia, que subieron a entregar un premio (y de paso ayudar al estreno de «Sin retorno» en la Madre Patria).

Quien ganó fue el uruguayo Jorge Drexler, por su canción «Que el soneto nos tome de sorpresa», hecha para la película de aventuras «Lope», sobre Lope de Vega (coherentemente, la canción también es un soneto). Como años atrás al recibir el Oscar, en vez de un discurso de agradecimiento Drexler simplemente entonó unas líneas de su repertorio, en este caso aquello de «no voy a pedir perdón por vivir de lo que canto, por más huevos que me tiren». Y es que, efectivamente, había unos manifestantes tirando huevos a la entrada del Teatro Real, donde tuvo lugar la ceremonia. La única recibida sin amenazas fue Assumpta Serna, porque llevaba un cartel de «Viva Wikileaks».

El Goya celebró su 25° entrega con una ceremonia menos cansadora que otros años, y con el triunfo absoluto del drama catalán «Pa negre» (pan negro), con nueve premios: mejor película, director (el mallorquí Agustí Villaronga), adaptación, actriz (Nora Navas, que ya había ganado en el Festival de San Sebastián), actriz de reparto, revelaciones masculina y femenina (dos niños), fotografía y arte. Otro film catalán ganó el Goya al mejor documental, «Bicicleta, cullera, poma» (Bicicleta, cuchara, manzana), sobre la lucha del viejo político Pasqual Maragall contra su propio mal de Alzheimer. Detalle curioso, parece que la opinión pública madrileña consideró normal que entre los candidatos a mejor obra española hubiera un corto hablado en gallego y dos largos hablados en inglés («Enterrado» y «Habitación en Roma»), pero se sulfuró feo ante el éxito de una obra hablada en catalán. «¿Cómo que por eso no es española? ¿Acaso ya nos concedisteis la independencia?», replicaba en Facebook un barcelonés.

También curiosos, los comentarios de «facebookcistas» recogidos por RTVE. Por un lado, elogios para la veterana Terele Pávez, Alex de la Iglesia (mucho aguante y gran discurso a favor del público y de Internet, a propósito de la ley antipiratería recientemente aprobada por el Senado español, que lo llevó a renunciar a la presidencia de la Academia de Cine), y Mario Camus (Goya de Honor envuelto en la música de «Bandoneón arrabalero» y las memorables imágenes de «Los santos inocentes»), amén de rechiflas al gobierno y las subvenciones en general, y a la ministra de Cultura en particular. Por otro lado, los locos de siempre: «¡La actriz Carolina Bang fuera! ¡Operada!», «¡Torrente a ministro del Interior!», «¡El 3D es cutrísimo!», y, cada tanto, uno que se hacía su propia película: «Moreno xulo busca pava para llevarla a los abismos del placer». Internet da para todo.

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