7 de febrero 2011 - 00:00

El “cuco” musulmán que irritaba a Washington

Musulmanes adultos y un niño rezaban ayer en la plaza Tahrir.
Musulmanes adultos y un niño rezaban ayer en la plaza Tahrir.
Londres - El vicepresidente de Egipto, Omar Suleimán, ha buscado por mucho tiempo demonizar al grupo opositor Hermandad Musulmana en sus contactos con funcionarios estadounidenses, según cables diplomáticos filtrados, poniendo en duda su capacidad de actuar como mediador efectivo en la crisis.

Mensajes de la embajada estadounidense filtrados por WikiLeaks reportan también que el exjefe de Inteligencia de Egipto acusó a la Hermandad Musulmana de organizar a extremistas armados y advirtió en 2008 que si Irán respaldaba al grupo islamista, Teherán se convertiría en «nuestro enemigo».

Suleimán se reunió ayer con grupos de oposición, incluyendo a la Hermandad Musulmana -oficialmente proscripta- para ver modos de terminar con la peor crisis política de Egipto en décadas.

Washington ha visto opciones para acelerar la salida del presidente Hosni Mubarak. Entre ellas está darle el poder a un Gobierno de transición encabezado por Suleimán y apoyado por los militares.

El Gobierno de Mubarak ha justificado su autoritarismo con la amenaza islámica. Pero a Washington y a Israel les preocupa, además, lo que sucederá con el tratado de paz de 1979 entre Egipto y el Estado judío si la Hermandad Musulmana gana influencia política.

Un portavoz del Departamento de Estado estadounidense no quiso referirse al tema.

En un cable con fecha 15 de febrero de 2006, el entonces embajador, Francis Ricciardone, reportó que Suleimán había «declarado que la HM (Hermandad Musulmana) había generado 11 organizaciones extremistas diferentes», una de ellas la Yihad Islámica Egipcia.

Suleimán, entonces jefe de espionaje de Mubarak, estaba hablando con el director del FBI, Robert Mueller, quien se hallaba de visita en El Cairo.

El cable agregaba que la Hermandad Musulmana era una mezcla de organización social, religiosa y partido político. En opinión de Suleimán, el principal peligro sería el uso del grupo de la religión para influenciar y movilizar al público.

En otro cable con fecha 25 de octubre de 2007, Ricciardone dijo que Suleimán frecuentemente se refiere a los iraníes como «demonios».

El cable sugiere que los funcionarios estadounidenses fueron consistentemente escépticos a las advertencias del Gobierno egipcio contra la Hermandad Musulmana.

En un cable del 29 de noviembre de 2005 dirigido a Mueller, Ricciardone dice que las autoridades egipcias «tienen una larga historia de amenazarnos con el cuco de la HM».

Además, otro documento, con fecha del 29 de enero de 2006, señala que Ricciardone le dice a Mueller: «No aceptamos la premisa de que las únicas opciones de Egipto son un régimen autoritario (...) o uno islamista; ni que (...) más democracia en Egipto lleve necesariamente a un Gobierno bajo la HM».

Agencia Reuters

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