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El escocés Gilmour que fueel gaucho Nicolás González
Una historia que sedujo por igual a Hudson y a Borges, la de un chico escocés raptado en tiempos de Rosas y que más tarde adquirió la identidad de un gaucho, se convirtió en la opera prima de la autora.
Sherriff. La autora de “El cautivo de la niebla”, título de clara resonancia borgeana, invetigó y profundizó un caso que ya había tratado el autor de “Historia del guerrero y la cautiva”.
M.E.S.: En Borges esa persona no tiene nombre, así que puede ser lo que es, el personaje de un cuento borgeano sobre el olvido y la memoria. La historia del niño raptado Daniel Gilmour se ha contado de distintas formas. Andrew Graham-Yool, que fue director de The Buenos Aires Herald, escribió sobre "La leyenda del indio blanco" mezclando cosas. Hudson dice que cuando se produce el reencuentro no le gusta la familia, y se va; Borges, que se queda hasta que un día "se fue a buscar su desierto". Yo cuento el reencuentro y integración a la familia, algo que siempre nos ha conmovido. El repetido cuento del chico de la familia que había desaparecido sin dejar rastros. Una prima, que viene de la línea de los Carruthers, me dijo: yo me lo había imaginado muy salvaje, y vos lo humanizaste demasiado. Se nota que tenía para sí la imagen que brindan Borges y Hudson. Pero teniendo los orígenes que tenía, habiendo vivido las experiencias que había vivido, ¿por qué no podía ser un alguien normal, con sentimientos semejantes a los que tenemos todos?
P.: El peón que lo rapta por venganza se convierte en el Tata de ese Daniel que pasa a llamarse Nicolás, y en su rudeza gaucha del algún modo lo forma.
M.E.S.: Lo hace a su manera, sacrificándolo, arriesgándolo, imponiéndole trabajos. Para ese hombre, ese debía ser el trato entonces. El chico tiene que andar de un lado a otro haciendo mandados. Vive entre gauchos. Contacta a los indígenas. Una leva lo hace soldado. Se vuelve desertor. Se pierde en el desierto. Es capturado. Combate en la Guerra del Paraguay. Encuentra una mujer que le da estabilidad.
P.: ¿Cómo surge la idea de escribir "El cautivo de la niebla"?
M.E.S.: Era una historia que cada uno contaba a su manera. Mi abuela, que lo había robado un gaucho malevo, otro que se lo llevó un indio, que fue un soldado que huía después de que Rosas fuera vencido, y bastante que fue raptado un pardo. Un tío de mi padre, David Carruthers, escribió dos hojas para desmentir lo dicho por Hudson de que su tío Daniel odiaba la familia. Admiraba a ese hombre que se había quedado con ellos, al que cuando iban al río le contaban las rastros de las heridas, huellas de sus muchas aventuras. También se hablaba de él como un patriota que había recibido medallas por su coraje. Yo empecé traduciendo esos testimonios de David Carruthers. A eso se agregó que hace unos 17 años vino de Canadá Ann Hughes, descendiente de Mary Gilmour, la hermana de Daniel, que escribía una tesis sobre "el cautivo". Ella ordenó bastante el recorrido histórico de ese que fue a la vez el escocés Daniel y el criollo Nicolás. Cada vez que pude hablé con gente que ha escrito novela histórica. Un día me lancé a escribir sobre él, y lo fui queriendo entrañablemente.
P.: Daniel-Nicolás recupera sus raíces gracias a la mujer que ama.
M. E. S.: Ella ve que es insoportable la diferencia de ese hombre, que él tenía que saber de dónde venía. Aurelia siente que Nicolás para echar raíces tiene que saber quién es, de dónde venía. Y salir de esa niebla del desierto que lo turbaba, que tenía que ver con lo olvidado.
P.: ¿Y ahora, qué está escribiendo?
M.E.S.: Cuentos. Los pueblos tienen historias que dan para mucho. Yo nací en Venado Tuerto, sur de la provincia de Santa Fe. Las que llevo escrito son historias que fueron surgiendo de recuerdos de ese lugar donde pasé mi infancia y adolescencia. Por ahora son cuentos aunque acaso los una y hago otra novela.


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