1 de febrero 2017 - 23:37

El escocés Gilmour que fueel gaucho Nicolás González

Una historia que sedujo por igual a Hudson y a Borges, la de un chico escocés raptado en tiempos de Rosas y que más tarde adquirió la identidad de un gaucho, se convirtió en la opera prima de la autora.

Sherriff. La autora de “El cautivo de la niebla”, título de clara resonancia borgeana, invetigó y profundizó un caso que ya había tratado el autor de “Historia del guerrero y la cautiva”.
Sherriff. La autora de “El cautivo de la niebla”, título de clara resonancia borgeana, invetigó y profundizó un caso que ya había tratado el autor de “Historia del guerrero y la cautiva”.
El enigma de un chico escocés raptado en tiempos de Rosas que algunos identifican con un indio blanco de ojos azules, y que ha hecho que Hudson y Borges escribieran sobre su desaparición y su reencuentro familiar muchas décadas después, ha llevado a María Elizabeth Sherriff a escribir la novela histórica "El cautivo de la niebla", que publicó Ediciones B, donde despliega la apasionante historia de quien vivió dos identidades y numerosas aventuras. En su opera prima, Sherriff partió de un suceso que le contaron de chica como un drama familiar, y al investigar develó el enigma de la aventura del niño Daniel Gilmour que fue el gaucho Nicolás González. Dialogamos con ella:

Periodista: Con su libro, "El cautivo de la niebla" se podría hacer una gran western.

María E. Sherriff: Me han dicho: cómo con semejante historia, y hay otras así, en la Argentina no se han hecho películas, no se ha explotado ese género. En "El cautivo de la niebla" hay una mezcla de razas que lo vuelve interesante, y hasta novedoso. A raíz de investigar para mi libro he leído a escritores ingleses que "across the pampas", a través de las pampas, describen hasta los menores detalles. En Edimburgo, el investigador Robert Wells encontró el dato de donde comenzó la historia de Daniel Gilmour-Nicolás González "El cautivo de la niebla". Wells realizando estudios genealógicos sobre los escoceses en el Río de la Plata encontró el contrato que los Gilmour firmaron en 1844 con los hermanos Gibson, dueños de una importante fábrica textil, para venir como pastores de sus rebaños de ovejas en la zona del Tuyú, que era la frontera sur de la provincia de Buenos Aires. Mis lejanos parientes. Matthew Gilmour y Elizabeth Wright, fueron los padres de Daniel Gilmour, que también será conocido como Nicolás González, el escocesito de seis años, robado, raptado, desaparecido, que tuvo un destino errante y azaroso. Guillermo Enrique Hudson habló de él y Borges le dedicó su cuento "El cautivo".

P.: Sin proponérselo, usted corrige apreciaciones de Hudson y de Borges.

M.E.S.: Lejos de mí está la intención de corregir a Borges. Borges escribe un cuento. Parte de una historia que se refiere en Junín o en Tapalquén acerca de "un chico que desapareció después de un malón".

P.: Acaso él la haya leído también en Hudson, que es el primero que la cuenta. Borges dice "la historia ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé ", sin embargo gracias a su libro sabemos todo lo que inventa: el malón, el indio de ojos celestes, la infatigable búsqueda, el regreso y la huida.

M.E.S.:
En Borges esa persona no tiene nombre, así que puede ser lo que es, el personaje de un cuento borgeano sobre el olvido y la memoria. La historia del niño raptado Daniel Gilmour se ha contado de distintas formas. Andrew Graham-Yool, que fue director de The Buenos Aires Herald, escribió sobre "La leyenda del indio blanco" mezclando cosas. Hudson dice que cuando se produce el reencuentro no le gusta la familia, y se va; Borges, que se queda hasta que un día "se fue a buscar su desierto". Yo cuento el reencuentro y integración a la familia, algo que siempre nos ha conmovido. El repetido cuento del chico de la familia que había desaparecido sin dejar rastros. Una prima, que viene de la línea de los Carruthers, me dijo: yo me lo había imaginado muy salvaje, y vos lo humanizaste demasiado. Se nota que tenía para sí la imagen que brindan Borges y Hudson. Pero teniendo los orígenes que tenía, habiendo vivido las experiencias que había vivido, ¿por qué no podía ser un alguien normal, con sentimientos semejantes a los que tenemos todos?

P.: El peón que lo rapta por venganza se convierte en el Tata de ese Daniel que pasa a llamarse Nicolás, y en su rudeza gaucha del algún modo lo forma.

M.E.S.:
Lo hace a su manera, sacrificándolo, arriesgándolo, imponiéndole trabajos. Para ese hombre, ese debía ser el trato entonces. El chico tiene que andar de un lado a otro haciendo mandados. Vive entre gauchos. Contacta a los indígenas. Una leva lo hace soldado. Se vuelve desertor. Se pierde en el desierto. Es capturado. Combate en la Guerra del Paraguay. Encuentra una mujer que le da estabilidad.

P.: ¿Cómo surge la idea de escribir "El cautivo de la niebla"?

M.E.S.
: Era una historia que cada uno contaba a su manera. Mi abuela, que lo había robado un gaucho malevo, otro que se lo llevó un indio, que fue un soldado que huía después de que Rosas fuera vencido, y bastante que fue raptado un pardo. Un tío de mi padre, David Carruthers, escribió dos hojas para desmentir lo dicho por Hudson de que su tío Daniel odiaba la familia. Admiraba a ese hombre que se había quedado con ellos, al que cuando iban al río le contaban las rastros de las heridas, huellas de sus muchas aventuras. También se hablaba de él como un patriota que había recibido medallas por su coraje. Yo empecé traduciendo esos testimonios de David Carruthers. A eso se agregó que hace unos 17 años vino de Canadá Ann Hughes, descendiente de Mary Gilmour, la hermana de Daniel, que escribía una tesis sobre "el cautivo". Ella ordenó bastante el recorrido histórico de ese que fue a la vez el escocés Daniel y el criollo Nicolás. Cada vez que pude hablé con gente que ha escrito novela histórica. Un día me lancé a escribir sobre él, y lo fui queriendo entrañablemente.

P.: Daniel-Nicolás recupera sus raíces gracias a la mujer que ama.

M. E. S.:
Ella ve que es insoportable la diferencia de ese hombre, que él tenía que saber de dónde venía. Aurelia siente que Nicolás para echar raíces tiene que saber quién es, de dónde venía. Y salir de esa niebla del desierto que lo turbaba, que tenía que ver con lo olvidado.

P.: ¿Y ahora, qué está escribiendo?

M.E.S.:
Cuentos. Los pueblos tienen historias que dan para mucho. Yo nací en Venado Tuerto, sur de la provincia de Santa Fe. Las que llevo escrito son historias que fueron surgiendo de recuerdos de ese lugar donde pasé mi infancia y adolescencia. Por ahora son cuentos aunque acaso los una y hago otra novela.

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