2 de enero 2012 - 00:00

El MACBA muestra parte de su acervo en Estados Unidos

Obra de la estadounidense Sarah Morris que integra «Color on Color», muestra itinerante del acervo del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires en exhibición en Florida International University.
Obra de la estadounidense Sarah Morris que integra «Color on Color», muestra itinerante del acervo del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires en exhibición en Florida International University.
Aunque faltan algunos meses para la inauguración oficial del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo Buenos Aires), prevista para Julio 2012, su acervo itinerante por Museos e Instituciones Culturales en Argentina, Uruguay y Estados Unidos es parte de un proyecto que entre otros objetivos busca relacionarse con instituciones prestigiosas.

La primera muestra pública «Art First» tuvo lugar en la Fundación Atchugarry, de Punta del Este. En 2011, «4 Museos + 40 Obras» fue presentada en el MNBA (Neuquén), en el Emilio Caraffa (Córdoba), en el Centro Cultural del Bicentenario (Santiago del Estero) y en el MACLA (la Plata).

Actualmente, la exposición «Color on Color» se exhibe en The Patricia & Phillip Frost Art Museum en Florida Internacional University (FIU).

Su director ejecutivo, Aldo Rubino, se ha dedicado durante más de 20 años al desarrollo de una colección de Arte Contemporáneo con énfasis en la Abstracción Geométrica y la exposición que nos ocupa, curada por María Constanza Cerullo, directora del Museo, se centra en el desarrollo de las investigaciones artísticas sobre el color.

Este es, como lo señala Carol Damian, directora y curadora en Jefe del Frost Art Museum, precisamente el hilo conductor de una selección de artistas que ha explorado cómo funciona de acuerdo a una estética geométrica que se mueve más allá de lo estrictamente matemático a la vez que explora nuevos métodos de percepción sensorial. El criterio curatorial plantea tres ejes para abordar las obras: el color contenido en la geometría, el color en movimiento y los colores expansivos.

Los artistas que integran el primero recibieron la influencia de las corrientes constructivistas y neoplasticistas de comienzos del siglo XX. Juan Melé (Buenos Aires, 1923), figura emblemática de la Asociación Arte Concreto-Invención, que con gran vitalidad y convencimiento continúa desarrollando «un arte que tenga una finalidad más trascendente que la de narrar temas religiosos, políticos o descriptivos», como escribió en «Memorias de un artista concreto» publicado en 2008 y comentado entonces en esta columna. En las obras de 1955 presentes en esta exposición utiliza colores primarios, sobre una superficie plana, la organización de líneas negras verticales y horizontales remiten a las composiciones de Mondrian y Van Doesburg.

Ramón Vergara Grez (Antofagasta, 1923) en su «Energía Central Liberada» (1965), formas depuradas ascencionales que proponen una intención de llegar a lo esencial. Sarah Morris (Kent, Inglaterra; 1967) descompone y reconstruye imágenes de edificios conocidos como en el caso de Sony (Los Angeles): líneas oblicuas, colores vibrantes, gran dinamismo. Graciela Hasper (Buenos Aires, 1966) su obra «Sin Título», 2001, una grilla cuyas líneas se encuentran o se interrumpen, a veces están desviadas y provocan un juego óptico desastibilizador.

Cinco artistas están presentes en el eje «El Color en Movimiento», entre ellos, Jöel Stein (Francia, 1926), Francisco Sobrino (España, 1932), Guido Molinari (Canadá, 1933). Color intenso, ritmo, alto impacto visual, obras inscriptas en el movimiento óptico cinético, los dos primeros cofundadores del GRAV (Groupe de Recherche dArt Visuel) fundado en París en 1960 cuya raíz está en las enseñanzas de Victor Vasarely.

En este grupo también están Carlos Cruz Diez (Caracas, 1923) cuya exposición en el MALBA, que puede verse hasta el 5 de marzo, ilustra acerca de la irradiación del color y el movimiento con gran participación del espectador que lo percibe al desplazarse. Karina Peisajovich (Argentina, 1966) y su «Máquina de hacer color» (Suite para 8 movimientos, 2010). La artista usa reflectores y otros dispositivos que emiten formas lumínicas en movimiento, la combinación de los colores, la luz y las sombras le permiten crear situaciones inestables.

Ilya Bolotowsky, San Petersburgo, 1907-1981), Alexander Liberman (Kiev 1912, Miami 1999), Leon Polk Smith (Oklahoma, 1906-1996) y Rosa Brun (Madrid, 1955) constituyen el eje «Los Colores Expansivos» cuyos antecedentes están en el Expresionismo Abstracto en EE.UU. en la década del 40, el cubismo, la obra de Matisse y otros movimientos como el Suprematismo o el Neoplasticismo .

Hacia los 50 aparecieron términos como «hard-edge», «abstracción post-pictórica», abstraccionistas geométricos y neo-formalistas. Según Marchan Fiz, catedrático de Estética (Madrid) «el color era considerado protagonista y trataban la superficie como un campo unitivo a la manera del all over de Pollock, color uniforme, cierta monocromía en cuadros de grandes dimensiones que envuelven al espectador».

Del excelente libro-catálogo extraemos un fragmento de un texto de Carlos Cruz Diez escrito especialmente para esta exposición: «Deambulamos en un espacio coloreado del cual no tomamos conciencia porque vivimos dentro de él.habitamos un universo donde el espacio se tiñe continuamente de sutiles colores a medida que el sol cumple su ciclo diario. no tomamos conciencia de que nosotros estamos coloreados, igual que el espacio y los objetos que nos rodean».

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