26 de abril 2016 - 00:00

El nuevo “Quijote” sigue más al autor que al personaje

Maximiliano Guerra en los ensayos de “Don Quijote”, con integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón. El clásico de la danza se repone hoy en el marco del año cervantino.
Maximiliano Guerra en los ensayos de “Don Quijote”, con integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón. El clásico de la danza se repone hoy en el marco del año cervantino.
Entre hoy y el sábado el Ballet Estable del Teatro Colón presenta "Don Quijote, el soñador de la Mancha", versión coreográfica del director de la compañía, Maximiliano Guerra, sobre el clásico de Minkus y Petipa. La producción cuenta con la participación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Emmanuel Siffert, y elencos encabezados por el bailarín invitado Emmanuel Vázquez junto a la primera bailarina Carla Vincelli en las funciones del 26, 27 y 29 de abril, y Edgardo Trabalón y Nadia Muzyca el 30. Ambas parejas serán acompañadas en el papel de José Antonio por Federico Fernández (26), Juan Pablo Ledo (27 y 29) y Alejo Cano Maldonado (30). Dialogamos con Guerra.

Periodista: ¿Qué diferencia este "Quijote" de otras versiones que se han visto?

Maximiliano Guerra:
"Don Quijote" es una de las grandes obras del repertorio tradicional clásico, basada en la original de Petipa, que a partir de que la creó tuvo muchísimos cambios, pero la base estructural es ésa. Mi versión se diferencia en que sigo más a Cervantes, el escritor, que al Quijote como personaje. El argumento del ballet está tomado de un solo capítulo de la obra completa, las bodas de Camacho. Ese capítulo habla de la historia de Kitri y Basilio, de Lorenzo. Yo incluí un personaje que está latente y, por lo que vi en los estudios que hice antes de confeccionar mi obra, Dulcinea era su musa inspiradora, su persecución constante de la belleza, del amor, la libertad, la perfección, y la hago participar de todo el ballet. Es el hilo conductor, junto con Cervantes, que es quien se disfraza de Don Quijote. Mi obra termina con Cervantes, que vuelve de su imaginación y se sienta a escribir la obra.

P.: Esta vuelta a la figura del escritor coincide con los 400 años de su muerte.

M.G.:
Esta obra fue estrenada en 2000 en Stuttgart, se repuso allá muchas veces. Coincide que la hagamos en el Año Cervantes: en 2015, cuando armamos la temporada, pensé qué bueno sería hacer esta obra que habla de Cervantes, a diferencia de los otros "Quijotes".

P.: ¿Cuál ha sido, más allá del ballet, su relación con esta novela de Cervantes a lo largo de su vida?

M.G.
: "Ladran, Sancho, señal que cabalgamos", "hacer quijotadas", que significa hacer cosas excéntricas y heroicas. El Quijote como personaje literario cuando yo era adolescente no se podía leer, en la época de los militares no era algo que se diera como literatura en el colegio, eran cosas que hacían pensar.

P.: ¿Hoy por hoy vuelve a la historia?

M.G.:
Sí, como el año pasado cuando hicimos "Romeo y Julieta" volví a leerla antes de empezar a remontarla. Uno hace un estudio sobre la obra literaria, pero también un estudio, al menos yo, sobre la época social y política que se vivía. En el caso de Cervantes vuelvo a la literatura y a revisar algunas cosas, y en el caso de Cervantes es volver a revisar el porqué de determinadas escenas, esto de que Don Quijote se abalanza contra los molinos, porque se imagina que son monstruos... en mi versión Dulcinea está atrapada dentro del molino. Socialmente lo que iba escribiendo Cervantes era autobiográfico. Cervantes estuvo preso muchos años, estuvo en la guerra de Argel, le quedó una mano lastimada, eso se ve en el principio del Cervantes mío, que tuvo que aprender a escribir con la otra mano para seguir su obra... un tipo sufrido, que tenía una persecución muy grande de la sociedad y la política.

P.: El año pasado trascendió un descontento con la dirección del Ballet por parte de integrantes de la compañía a raíz de ausencias y otros incidentes. ¿Qué puede decir al respecto?

M.G.:
Mi lugar de director siempre tendrá gente a favor y en contra. El descontento existe desde que el mundo es mundo. Hay gente que va a estar disconforme, tener celos, estar preocupada, tener miedos, hay gente a la que puede no gustarle que yo me ausente. Yo soy bailarín, acepté tomar este cargo y por eso armé un equipo, sabiendo que yo soy bailarín y sigo bailando, teniendo mis salidas esporádicas, tampoco es que me voy 3 meses de gira. Me voy un fin de semana, tres días. Para eso está armado el equipo que tiene directivas tremendas, por eso no tengo un asistente de dirección sino una codirectora, que es quien queda a cargo de la dirección y tiene la libertad de tomar decisiones y va a estar apoyada por mí. Yo voy a dejar de bailar el día en que no tenga más ganas de estar arriba de un escenario, no por el hecho de estar acá o en cualquier lado. Los que tienen descontento, que se empiecen a poner contentos porque esto va a seguir así y tienen que trabajar contentos. Es muy largo hablar de esto, hay problemas a solucionar que llevan muchos años. Hay un lugar en el que la compañía se siente maltratada y dejada de lado, y yo la comprendo y la acompaño en ese lugar. Hay cosas que lleva tiempo resolver. Cosas que llevan 16 o 17 años de conflicto es muy difícil resolverlas en 4 meses. Entiendo su impaciencia y su sensación, pero siento que la compañía hoy está bien, y hablo de hoy porque hace un mes sufrimos la postergación de las funciones de "Lago de los cisnes", por un problema con el Luna Park, finalmente nos quedamos sin sede y no las pudimos hacer. Siempre habrá problemas. Este Teatro es una gran ciudad, y tiene los problemas que tiene la Ciudad y la Nación. Siempre habrá disconformidades con lo que nos toca vivir, no es culpa de nadie, y a veces hay algún culpable, en cuyo caso hay que rever lo que está sucediendo. Pero estamos bien, el Ballet está bailando muy bien.

Entrevista de Margarita Pollini

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