29 de mayo 2014 - 00:00

El país donde el petróleo no es negocio

Caracas - En Venezuela, el país con el combustible más barato del mundo, se puede llenar un tanque de combustible de un vehículo sedán con 70 centavos de dólar, gracias a un subsidio congelado desde 1998 que el Gobierno no se decide a modificar. La estatal petrolera PDVSA vende la nafta y el diésel a u$s 0,015 y 0,007 por litro, calculado al tipo de cambio oficial. Pero ese precio es mucho menor con el valor del dólar en el mercado negro: 0,0013 dólar por litro para la nafta y 0,0006 dólar para el diésel.

Los precios internos no cubren el costo de producción ni el margen de distribución, y le dejan pérdidas de u$s 12.592 millones al año a PDVSA, que además debe importar combustibles a precios internacionales por las fallas en sus refinerías locales, para así atender la totalidad de la demanda de 540.000 barriles diarios. En ese volumen se incluye el contrabando de extracción a través de la frontera con Colombia, país donde los 1,18 dólar que cuesta un litro de combustible alcanzaría para comprar más de 900 litros del combustible en Venezuela si se opera a través del mercado negro de divisas. Aunque el subsidio es una pesada carga para sus finanzas, el Gobierno de Nicolás Maduro no se decide a elevar los precios, en momentos en que tiene su peor nivel de popularidad en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

"Los funcionarios que deben decidir el aumento saben que es muy alto el costo político de corregir esta profunda distorsión", aseguró Pedro Palma, expresidente de la Academia de Ciencias Económicas.

En el país sudamericano cuando se habla del aumento de la combustible muchos recuerdan "El Caracazo", una violenta explosión social ocurrida en 1989 en medio de una aguda crisis económica de escasez e inflación, que obligó a una cadena de ajustes macroeconómicos que derivaron en sangrientas protestas tras el alza de la gasolina. Ésta ha estado fuertemente subsidiada por los distintos gobiernos desde hace más de medio siglo, pero desde 1998 su precio está congelado y actualmente es el único de los bienes con precio regulado por el chavismo que no sube de precio. Mientras un tanque de gasolina se llena con poco más de 4 bolívares, una botella de agua de 1 litro cuesta 9 bolívares.

Las autoridades de PDVSA expresaron en diversas ocasiones la dificultad que supone la gasolina a tan bajo precio para la economía del país. El precio de venta debería subir al menos 26 veces para igualar el costo de producción, según el Gobierno, que debe hacer frente a un pesado déficit fiscal.

Pero desde el punto de vista político Maduro y sus ministros no parecen hallar una salida de bajo impacto. Rafael Ramírez, ministro de Petróleo y presidente de PDVSA durante más de diez años, manifestó reiteradamente que el subsidio "no favorece al pueblo de ninguna manera y promovió que aquí desfilen las Hummers y los vehículos de mayor consumo". Consultado la semana pasada sobre cuándo se elevaría el precio de la gasolina, el ministro respondió que es un tema "que se está trabajando" .

Agencia AFP

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