26 de junio 2017 - 22:44

“El principal temor es político; no el déficit o el gradualismo”

• PARA EL ESPECIALISTA, HAY MÁS CONTROL DEL GASTO DEL QUE HABÍA EL AÑO PASADO
En la tradicional entrega, el análisis de la coyuntura y las perspectivas del país están a cargo de Miguel Kiguel. Sostuvo que el Gobierno deberá recortar los subsidios en un 0,8% del PBI para cumplir con sus metas de déficit en 2018. Y estimó que el Banco Central podría bajar hasta 75 puntos básicos la tasa de las Lebac en julio.

Costo de vida. Hacia fin de año rondará el 22%, que “es un dato muy positivo”, señaló Miguel Kiguel. “Y las perspectivas indican que el año que viene habrá una nueva baja”, observó el economista.
Costo de vida. Hacia fin de año rondará el 22%, que “es un dato muy positivo”, señaló Miguel Kiguel. “Y las perspectivas indican que el año que viene habrá una nueva baja”, observó el economista.
1| Postergación de Argentina como economía emergente

La decisión del Morgan Stanley de que el país continúe como "economía de frontera" es un tropezón, no una caída. Costó porque el mercado estaba convencido de que Argentina iba a entrar; fue una noticia inesperada. Este proceso le pegó mucho al mercado inicialmente, sobre todo al tipo de cambio y a las acciones. El dólar se va a recuperar rápido, no tendrá un gran efecto de mediano plazo. Sí tendrá un fuerte impacto el precio de las acciones; no es igual la demanda para los países emergentes que para los fronterizos. Creo que el principal temor es político; no el déficit fiscal o gradualismo. Está el temor de que en un futuro cercano vuelva algún tipo de populismo en el país o los controles cambiarios, que es lo que se mira para el paso a emergente. Todavía no está claro de que eso pueda volver: independientemente de que el Gobierno esté haciendo las cosas razonablemente bien. Esta incertidumbre es normal en una economía que está pasando de un esquema a otro.

2| Banco Central/ tasas de Lebac

El Banco Central mantuvo las tasas en la última colocación porque está tomando una visión de largo plazo. Está tratando de actuar con cautela y la va a ir bajando a medida que se confirme en los indicadores que ellos miran que la inflación tiene una tendencia negativa, es decir, que está yendo para abajo. La inflación de mayo (+1,3%) dio mejor de lo esperado, pero en la Ciudad de Buenos Aires dio un 1,8%. Nuestra impresión es que en julio sí va a bajar la tasa hasta 75 puntos básicos y, de hecho, en estos últimos días estuvo bajando las tasas en el mercado secundario.

3| Tipo de cambio

El tipo de cambio, hasta fin de julio, va a estar bajo presión por las exportaciones de soja, que tienen una fuerte estacionalidad en este período. Seguramente hacia principios de agosto empezaremos a ver un poquito más de actividad por estacionalidad, es decir: por turismo, a este tipo de cambio habrá una mayor oferta de dólares. La estacionalidad te cambia. Este proceso puede ser agudizado por las elecciones y la gente va a estar mirando las encuestas. En la medida que vean que a Cambiemos le va bien, habrá mayor estabilidad en el dólar. Si no, puede haber un poco más de volatilidad, pero dentro un entorno donde el tipo de cambio no se va a escapar; va a continuar con la tendencia de ir subiendo gradualmente. El Rofex ve al tipo de cambio entre $17,50 y $18 para fin de año; nosotros lo vemos un poco más cerca de $18, pero lo vemos depreciándose muy lentamente dentro de este esquema de tipo de cambio flotante.

4| Actividad

El número fue mucho mejor de lo que esperaba el mercado. Se esperaba que creciera un 0,6% y fue casi medio punto más (1,1%). Y el interanual también dio un poco más alto (0,3%). Pero estos números hay que tomarlos con pinzas porque en el pasado han sido revisados muchas veces. Indican una tendencia, pero todavía hay que esperar a que se vaya confirmando en el tiempo. Pero la verdad es que todos los números que uno ve van indicando una mejora. En algunos casos, las caídas son menores y en otros, de aumento. Se está consolidando la recuperación económica y de a poco está llegando a todos los sectores. La masa salarial está creciendo por primera vez desde fines de 2015 y esto debería verse reflejado en el consumo. Hoy en día están liderando la construcción y el agro y cada vez irá llegando a más sectores en la economía. Para fin de año creemos que es totalmente posible un crecimiento de entre un 3% y un 3,2%, especialmente dado el dato del primer trimestre.

5| Proyecciones de inflación

La inflación está mucho más baja que el año pasado, que fue del 38%. Este año bajó a prácticamente a la mitad. Hacia fin de año rondará el 22%, que es un dato muy positivo, pero seguramente el BCRA no lo ve igual porque quiere llegar al 17%.

Además, vemos una inflación más baja con datos mensuales promedio más bajos en los últimos meses, de modo que la tendencia también es hacia abajo. Y las perspectivas indican que el año que viene habrá una nueva baja, de más o menos cinco puntos porcentuales respecto del número que cierre este año. Entre junio y septiembre habrá un período tranquilo, y hacia fin de año podría haber un ligero rebote, si se llevan a cabo los aumentos de tarifas que están anunciados para noviembre y no sabemos qué va a ocurrir con transporte.

6| Déficit fiscal

El 4,2% de déficit primario implica una baja respecto de este año. En este momento el gasto no está totalmente desbordado. Hay mucho más control de lo que había el año pasado, a pesar de que es el año electoral y hay que impulsar la obra pública. Estamos comparando ahora contra un primer, segundo e incluso tercer trimestre del año pasado, donde el gasto público estuvo frenado. Creo que hacia fin de año veremos que crecerá por debajo de la inflación y el año que viene sí va a haber una reducción más importante. El Gobierno puso una meta de reducir el déficit en un punto y tendrá que ver con la baja de subsidios, que tiene que ser en un tercio, aproximadamente. Los subsidios representan actualmente un 2,6% del PBI. Tienen que reducir un 0,8% el año que viene, lo que implica que las tarifas volverán a subir, pero es totalmente previsible.

7| Riesgos externos

Argentina, con el enfoque gradual, continuará endeudándose. Pero puede hacerlo porque arrancó con una deuda neta de aproximadamente el 26% del producto. Si se cumplen las metas que fijó el Gobierno llegará a ubicarse entre el 33% y el 35% del PBI para 2020, que depende de factores como el crecimiento, entre otros. Si el final de la historia es que Argentina logró reducir el déficit, seguir creciendo y terminar con una deuda del 35%, firmo ya porque es un muy buen escenario. El riesgo que existe es algún tipo de shock a la "Lehman" a 2020. Puede ocurrir algún hecho similar o que suba demasiado la tasa de interés. Creo que es un riesgo que vale la pena tomar, pero hay que ser consciente de que si esto ocurre, hay que tener un plan B, por lo menos en lo financiero.

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