20 de septiembre 2010 - 00:00

El sereno decir de Drexler convoca cada vez más fans

El uruguayo Jorge Drexler, de amplia repercusión en el público argentino, presentó su nuevo trabajo «Amar la trama».
El uruguayo Jorge Drexler, de amplia repercusión en el público argentino, presentó su nuevo trabajo «Amar la trama».
Presentación de «Amar la trama». Actuación de Jorge Drexler (voz, guitarras). Con Borja Barrueta (batería), Matías Cella (bajo), Sebastián Merlin (percusión, marimba), Carlos Campón (efectos, lap steel, Theremin, serrucho), Roque Albero (trompeta), Santiago Cañada (trombón) y Fabrizio Scarafile (saxo). Soporte: Dúo Orozco-Barrientos. (Teatro Gran Rex, 17 al 19 de setiembre).

El uruguayo Jorge Drexler siempre ha navegado, al mismo tiempo, en aguas aparentemente contrapuestas. Entre su cuna rioplatense y su presente (ya desde hace tiempo) en España. Entre la poesía y el pensamiento científico y tecnológico (quizá derivado de su otra dicotomía: el arte y la medicina que ejerció hasta hace poco más de una década). Entre el estilo de cantautor trovadoresco libre de ataduras y el artista fuertemente ligado a la industria. Entre la sencillez de la canción dicha sin más recursos que una voz y una guitarra y el trabajo minucioso de arreglos con el aprovechamiento de todos los elementos tecnológicos más modernos.

Quizá estos conciertos que acaba de hacer en Buenos Aires, que tendrán presencia también en otros lugares del país (ver «Lo que vendrá»), lo mostraron más que nunca en todas esas dualidades que lo hacen, por cierto, mucho más interesante. Va de lo «cursi» del más directo mensaje de amor a las especulaciones casi matemáticas de muchas de sus letras («Hay manos capaces de fabricar herramientas con las que se hacen máquinas para hacer ordenadores que a su vez diseñan máquinas que hacen herramientas para que las use la mano», escribió, por caso, para su ya clásico «Guitarra y vos»).

Va de los géneros del Río de la Plata (el candombe, la milonga, el tango) a un pop/rock cuasi de diseño. Va de algunas canciones interpretadas solo con su guitarra de caja (aun algunas «a pedido del público» con olvido de letra incluido) a los enormes desarrollos orquestales de una banda numerosa que suena como un reloj perfectamente ajustado.

Drexler no es un cantante especialmente dotado, un «carilindo» seductor de chicas ni un artista inspirado en el sentido romántico del término. Es un músico que hace arte a fuerza de inteligencia, de constancia, de profesionalismo. Con esos recursos -nada despreciables, claro- logra llegar a masas de público cada vez más grandes (en la Argentina es evidente su enorme repercusión con los teatros llenos y las buenas ventas de sus discos). Y su público (centralmente treintañero, palermitano, con muchas mujeres que también mueren de amor y deseo por él) lo acompaña en todo, desde sus temas más instalados a las canciones del nuevo disco que está presentado, desde las letras densas a su versión festiva de «Ayer te ví» de Ruben Rada con que termina su tanda de bises.

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