22 de noviembre 2011 - 00:00

El superfracaso de un supercomité

Washington - El «supercomité» del Congreso de Estados Unidos fracasó en alcanzar un acuerdo ayer sobre la reducción de los déficits del Gobierno federal: «Tras meses de duro trabajo e intensas deliberaciones, hoy (por ayer) hemos llegado a la conclusión de que no será posible lograr ningún acuerdo bipartidista disponible al público antes de la fecha límite del panel», dijeron la senadora demócrata Patty Murray y el representante republicano Jeb Hensarling en un comunicado conjunto.

Este fracaso del «supercomité» presupuestario igual dejará tiempo a Estados Unidos para solucionar el problema del déficit, no solamente porque los recortes comenzarán en 2013, sino porque el país se endeuda a tasas muy bajas. Esta instancia bipartidista de 12 congresistas no pudo acordar ayer medidas que reduzcan el déficit presupuestario del Estado Federal en al menos u$s 1,2 billón en 10 años.

Barack Obama, de regreso de una gira por Asia, rehusó hablar sobre el tema, ignorando preguntas de periodistas al respecto, durante la firma de una ley en favor de empleo para los veteranos de guerra. Sin embargo afirmó que millones de estadounidenses «merecen el mismo tipo de actitud de los partidos que hemos visto hoy (por ayer) aquí». Dejó claro que hará campaña por un segundo mandato, en gran parte criticando a los republicanos por su negativa a acordar aumentos de impuestos a los ricos, como parte de la política de reducción del déficit. La ley señala que en ausencia de un compromiso antes de la medianoche de mañana, el presupuesto será amputado de la misma suma total. En consecuencia, «es improbable que las proyecciones de déficit cambien sustancialmente», subrayó Alec Phillips, analista del banco de inversiones Goldman Sachs.

Efecto

Pero puesto que esta comisión tenía todas las potestades para repartir su objetivo entre un aumento de los ingresos y una reducción de gastos, todo el esfuerzo recaerá en los gastos, forzando al Estado federal a drásticos recortes. De todos modos, éstos no se efectuarán inmediatamente: el efecto previsto para el ejercicio 2012 es bastante indoloro y se sentirá realmente a partir de 2013.

Mientras, el drama político podrá mostrar otras variantes. Los congresistas pueden en cualquier momento modificar sus posiciones y es probable que la nueva mayoría que surja de las elecciones legislativas de noviembre de 2012 priorice los problemas presupuestarios. «Estos temas estarán en el centro de la próxima elección presidencial», subrayaron analistas del banco Barclays.

En su estado actual, la ley incitará al próximo Congreso a trabajar rápido. Según cálculos de analistas de Nomura, si no cambia nada, la economía estadounidense deberá manejarse con un austeridad tal en 2013 que la política presupuestaria reducirá el crecimiento en un 3%. «Esto suma los efectos combinados de los límites de gastos en el marco de la ley de control de presupuesto (votado en agosto y que instauró la «supercomisión»), de las reducciones adicionales en los gastos a través de los mecanismos automáticos, de la expiración prevista de las exoneraciones de impuestos de la presidencia Bush y de otros impuestos que deben aumentar automáticamente a inicios de 2013", precisaron.

Tarea colosal

Se replanteará entonces la cuestión que radicalizó la política de Washington en julio y agosto, cuando se debatía sobre el límite de la deuda, y que hizo fracasar a la «supercomisión» cuatro meses más tarde: ¿cómo reducir el déficit sin comprometer el crecimiento? La tarea es colosal. La deuda pública, que superó en los últimos días u$s 15 billones, equivale casi al 100% del PBI.

El déficit presupuestario alcanzó u$s 1,3 billón en el ejercicio 2011, finalizado el 30 de setiembre. La Casa Blanca y el Congreso estiman que podrán hacerlo bajar de un billón en el ejercicio actual, por primera vez desde 2008. Pero los congresistas norteamericanos gozan por el momento de un lujo que los políticos de otros países no pueden permitirse: tasas de interés muy bajas. La fuerte demanda por los títulos de deuda del Tesoro permite pagar rendimientos excepcionalmente bajos. Ayer, las obligaciones a seis meses pagaban una tasa media del 0,04%. Para un vencimiento comparable, Francia debió pagar un promedio del 0,742%. A fines de octubre, España pagó un 3,302%, e Italia el 3,535%.

Agencias Reuters y AFP, y Ámbito Financiero

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