• Actualidad En los últimos dos años creció exponencialmente el número de cervecerías en el país. Para el sector gastronómico, se trata de un formato de negocio que llegó para quedarse. Sin embargo, el precio de la pinta ya es más caro que en Alemania, República Checa o Hungría, principales productores de Europa.
Hace poco menos de un año, María Eugenia Vidal gobernadora de la provincia de Buenos Aires, desconocía que las pymes estaban en una profunda crisis porque, argumentaba, "las cervecerías artesanales tienen el doble de empleados". En medio de un escenario más que complicado para el sector gastronómico es cierto que las "birrerías" se afianzaron y marcaron un cambio de comportamiento para el consumidor. Sin embargo, a pesar de la gran oferta existente hoy en el mercado, una pinta en Buenos Aires cuesta más que en las principales ciudades de Alemania, República Checa o hasta Hungría, tres de los principales productores de cerveza de Europa.
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"No tenemos el número de cuántas cervecerías están abriendo cada mes, pero sí podemos decir que no hay cierres en este tipo de negocios, lo cual es algo sumamente positivo. En el último año se consolidó esta unidad, convirtiéndose en un lugar de encuentro para las generaciones más jóvenes", explicó a Biz, Daniel Prieto, presidente de la Cámara Argentina de Bares. Hoy los consumidores están dispuestos a resignar un plato de comida elaborada, pero no así una cerveza artesanal. "Este tipo de negocios ofrecen platos de comidas simples y económicos, porque saben que el fuerte está en la bebida", ejemplificó Prieto.
Lo cierto es que los precios no son para todos los bolsillos. Según el barrio, el tipo de bar y por supuesto la cerveza que se elige, una pinta -nombre que se utiliza para el vaso de 500 ml- cuesta entre $100 y $140. "Sabemos que los precios no son económicos, por eso la mayoría ofrece en determinado horario y días las promociones de Happy hour", indicó Prieto. Este tipo de descuentos no suele existir los fines de semana y en la semana suele ser hasta las 9 u 10 de la noche, ideal para aquellos que eligen after office, pero no para los que buscan ir a cenar con amigos o en pareja.
Ahora, si bien las comparaciones a veces parecen odiosas, es imposible no hacerlo cuando uno está de viaje. En una recorrida por las principales ciudades de Alemania, República Checa y hasta Hungría, el precio de la cerveza sorprende. En el país germano, en donde se consume en promedio 106 litros per cápita por año, los precios de la cerveza arrancan en 2,50 euros y llegan hasta los 4,5 euros. Es decir tomando el cambio de hoy ($28,7 por cada euro) el valor oscila entre los $72 y $130. Cuando en Buenos Aires el piso base es de $100. "Hay que tener en cuenta que los impuestos, el mantenimiento del local y del personal en la Argentina es muy elevado, sobre todo ahora con el aumento de los servicios", argumentó Prieto. Los amantes de la cerveza no dudan, en Alemania, las variedades son infinitas y la calidad es superior.
República Checa es el principal productor de cerveza de toda Europa, allí se consumen en promedio 140 litros por persona por año y sin embargo los precios son aún más económicos que Alemania. Las cervezas industriales de 500 ml se consiguen a un valor de 10 coronas en adelante (lo que equivale a 10 pesos) en kioscos, almacenes o supermercado, con una variedad realmente sorprendente. Mientras que en un bar a metros del clásico reloj astronómico, una zona más que turística, un porrón de cerveza cuesta $72 y los más caros apenas llegan a los $100.
En Hungría, en la ciudad de Budapest es aún más barato. Los valores de las cervezas arrancan en 1,50 euros, es decir poco más de $40 y llegan hasta los 3 euros ($86). Claro que en estos países también existen las promociones y abundan los happy hours o las clásicas "cervezas del día" con descuentos de hasta el 50%, por lo que se puede pagar aún menos que esos valores. No hay dudas de que allí la cerveza es más barata que el agua.
Lo que es cierto es que con una devaluación, un dólar que no para de subir y una verdadera crisis económica, la Argentina ya tiene precios tan o más caros que en las principales ciudades productoras de cerveza de Europa, un nuevo récord que parece no sorprender.
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