En seis meses el peso subió 20% contra real

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A pesar de que la escalada del dólar se aceleró en el comienzo de la semana, a casi seis meses de la caída de Lehman Brothers, el peso argentino fue el que menos se devaluó de las monedas del Mercosur. Entre setiembre y febrero de este año cayó el 15,15% contra el dólar, que desde entonces viene ganando terreno frente a las principales divisas. Ayer, la moneda norteamericana se mantuvo estable en $ 3,63.
También en términos de reservas internacionales, la Argentina resistió mejor que sus vecinos los coletazos de la crisis internacional. A fines de agosto de 2008, en las arcas del BCRA se contaban u$s 45.000 millones; hoy esta cifra asciende a cerca de u$s 47.000 millones, lo que significa un aumento del 4,39%. Con la excepción del sol peruano, que en estos seis meses acumuló una merma del 8,61% (a costa de la desaparición de u$s 4.550 millones en reservas, esto es, el 13,33%) y de Ecuador y Venezuela, en donde rige un tipo de cambio fijo para el dólar, el peso se «apreció» con respecto a las monedas de los países latinoamericanos. Frente al real, el peso ganó el 20,3%; en el caso del nuevo peso mexicano, el 23,1%; frente al peso de Colombia, el 10,8%; al guaraní paraguayo, el 8,1%, y ante el peso uruguayo subió el 4,8%. Fue más modesto el aumento contra el peso chileno, del 0,6%. Los socios comerciales del país sufrieron, desde setiembre, devaluaciones del orden de entre el 17% (Chile) y el 50% (Brasil y México). El correlato de estas depreciaciones fue la sangría de reservas en sus bancos centrales; justamente, las más afectadas fueron las entidades monetarias brasileña y mexicana, que en lo que va del año perdieron u$s 7.500 millones y u$s 5.200 millones, respectivamente.
Estrategia
Estos datos parecen indicar que existe cierto margen para mayores devaluaciones del peso en el mediano plazo, de modo de, al menos, recuperar parte de lo perdido contra las otras monedas de la región. Así lo confirmaría la estrategia seguida por el BCRA, que esta semana consintió la suba de 5 centavos al no vender los dólares suficientes para hacer frente a una demanda por parte del público que continúa estable.
Fernando Izzo, analista de ABC Mercado de Cambios, explicó que, después de la caída mayor que el 1% del lunes, el BCRA reaccionó y «pudo planchar el dólar, pero le costó más de u$s 100 millones». Sin embargo, desestimó que este nuevo piso de $ 3,60 y las reservas perdidas para contener el alza ayer constituyan una señal de alarma: «El Central trata de vender lo menos posible, pero si hay un desborde como el del lunes no tiene miedo de usar sus reservas; podría hacerlo el mes que viene porque sabe que en abril las va a volver a recuperar con el aumento en la liquidación de exportaciones», señaló. «Incluso podría bajarlo para poner paños fríos a los que compraron por estos días. Puede manejar el dólar y desanimar las compras porque no le importa perder», agregó. Así, el BCRA seguiría firme su estrategia de «flotación administrada», en línea con los movimientos en las monedas de la región. Si se toma a setiembre pasado como referencia, a comienzos de mes la relación del real con el peso era de 1,85 a 1. Ayer quedó en 1,5 a 1. Lula asegura que para fin de año el mercado se tranquilizará y volverán a ingresar dólares, por lo que el real podría bajar a 2 o 2,1 por dólar. Entonces, para regresar a aquella relación previa al estallido de la crisis internacional, el peso debería escalar hasta 3,90 por dólar. El consenso de los analistas estima que la divisa llegará a los 4 pesos para fin de año.

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