11 de mayo 2012 - 00:00

Ensaya Piñera una especie de asignación universal

Santiago - El Congreso chileno aprobó ayer una ley que establece bonos y transferencias monetarias condicionadas a las familias más pobres, que deberán mantener al día los controles médicos o enviar a los niños al colegio.

El proyecto, denominado por el Gobierno como Ingreso Ético Familiar (IEF), fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados, en su último trámite legislativo, previo a su promulgación. De acuerdo con el Gobierno, el IEF beneficiará a las 170.000 familias más pobres del país y tendrá un costo para el Estado de unos u$s 400 millones al año.

La iniciativa supone la entrega de un subsidio fijo a las familias más pobres por el solo hecho de serlo, de entre 47.000 y 53.000 pesos (100 y 120 dólares), y luego fija varios montos adicionales dependiendo de logros y deberes que se cumplan.

Por ejemplo, se adicionará un bono a las familias que mantengan los controles de salud al día de sus hijos y que los niños en edad escolar tengan más de un 85% de asistencia a las escuelas.

Se entregará asimismo un bono extraordinario a los mejores alumnos pobres y a las mujeres que trabajen fuera del hogar. De acuerdo con el Gobierno, el bono por rendimiento escolar beneficiará a unos 200.000 alumnos, mientras que el destinado a las mujeres, a unas 300.000 de ellas.

«El objetivo del Ingreso Ético Familiar es que las personas superen la pobreza por sí mismas, por su propio esfuerzo», dijo el ministro de Desarrollo, Joaquín Lavín.

La tasa de pobreza en Chile quedó fijada en un 19,4% de la población, fuertemente impactada por los efectos del terremoto de febrero de 2010, lo que totaliza unos tres millones de pobres.

Agencia AFP

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