Entretenida aventura de espada y brujería

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«Cazador de demonios: Solomon Kane» (Solomon Kane, R. Unido-Rca. Checa, Francia, 2010, habl. en inglés) Dir.: M.J. Bassett. Int.: J. Purefoy, P. PostlethM. von Sydow, R. Hurd-Wood.

Inspirado en un personaje de Robert E. Howard (conocido sobre todo por su famoso Conan, el bárbaro, y por pertenecer al Círculo de Cthulhu de Howard P. Lovecraft), Solomon Kane es un héroe oscuro como pocos. Soldado y mercenario a las órdenes de quien le pague más, incluyendo al Capitan Drake, un mal día descubre que alguien lo ha involucrado en un pacto con el Diablo sin que él tenga ningún conocimiento al respecto. Con el cuerpo lleno de cruces y símbolos antisatánicos, se esconde en un monasterio, pero ni ahí puede encontrar paz. Tiene una misión, la de redimir su alma, y al pobre hombre le pasa de todo antes de lograr tan difícil objetivo para alguien con las manos llenas de sangre de víctimas inocentes.

En uno de los momentos culminantes de «Cazador de demonios», el héroe es crucificado, y al escuchar la voz de la esperanza, se arranca él mismo de la cruz haciéndose horribles agujeros en las manos. En otro de los momentos más terroríficos , descubre que un párroco tiene una horda de zombies caníbales desfigurados en el sótano de la iglesia donde esperaba hallar un santuario.

El siglo XVI es una época original donde desarrollar una historia de «espada y brujería» y realmente el director Michael J. Bassett potencia al máximo todos los atractivos visuales posibles de la ambientación de época, si bien a veces se pasa de rosca con la oscuridad reinante en esa Inglaterra dominada por ejércitos de soldados de Satán dispuestos a matar o esclavizar a todo aquel que se les cruce por delante. Un punto a favor del film es el buen equilibrio entre pasajes verdaderamente épicos y las escenas sobrenaturales, aunque en este caso los fans del fantástico querrían ver más demonios, especialmente dado el título de estreno local.

Con todo, hay muy buenas actuaciones, empezando por el del torturado James Purefoy como Kane, una excelente fotografía, muy buenos efectos especiales y una soberbia banda sonora de Klaus Badelt, que con sus resonancias clásicas ayuda a no querer salir del cine hasta que terminen los extensos créditos del final.

D.C.

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